Es su estirpe,
es el tóxico maná de su laringe,
es su lengua bañada en baba
mamando de la teta consistorial.
Y también son sus manos,
como implantes de falacia,
continentes del anillo
de esta nueva aristocracia de cenagal.
Y es España,
orgullosa e ignorante,
plagada de traficantes
de la simpleza universal,
que no despierta.
Y es esta conciencia muerta
paseando por las calles,
borracha en todos los bares
de polvo y para qué más.
Son los matarifes
jaleados por los cerdos,
la victoria de los cuerdos
en su desierto moral.
Y es la barriga llena,
vivir sin gloria y sin pena.
Es la anestesia del pan.
Y también es su estirpe y la nuestra,
el deseo vacío a la diestra.
Somos nosotros.
Tal cual.



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