Me vengo al Aleatorio Dios mediante,
cuna del braguetismo consumado,
me traigo la sonrisa por delante
y un par de lanzas, por si los costados.
Soportaré, quizá, tanta cultura,
con un par de vinitos, buen Ribera,
alcanzaré mi honrosa sepultura
esta noche o un miércoles cualquiera.
Ejércitos de sexos viperinos
pasan por la puerta en su letargo,
de madrugada van bastante finos,
Malasaña se los comerá de largo
y nosotros, deslenguados clandestinos,
destripándonos cada polvo amargo.



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