miércoles, 2 de diciembre de 2015

A las nínfulas sin seso, ahí va eso.

Luis Larraya,
desde su potencial barriga lórzica,
pornolingüística,
alejado del misticismo a diario,
aquejado de dolor
desde el ascazgo literario,
se permite proclamar, 

pontificando,

dos puntos,

queridas nínfulas probeta,
osáis en mil sueños dar cobijo,
como dueños del esperma 
que engendrará vuestros hijos
a unos cuantos poetas,
eso sí, 
enormemente prolijos,
que confunden miel y amor,
con la mierda de una abeja.

Podemos acusar al sistema educativo,
pero prometedme, por favor,
que si os los folláis,
usaréis preservativo.

No añadáis más sinsabor 
a este mundo triste y comediante,
pariendo retoños de impostor 
por lanzaros coño alante. 

Quizá,
si olvidaseis la pereza
y os diese por pensar,
calzaríais una mesa
con el pringoso volumen,
del que os hago un raudo y veloz resumen,

dos puntos,

"Te quiero con esmero,
te cohabito despacito,
soy tan tan libertario
que ni tengo diccionario."

Y así,

Luis Larraya,
desde su inmunda cloaca de libros por leer,
su baño para las ratas
si es menester,
se despide con una reverencia,
ante la ausente y hormonada concurrencia

y se da por satisfecho
ante este vómito maltrecho
y alejado, desde luego, de la utópica excelencia.

¡Bon appétit!







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