Primera mañana de vacaciones.
Navidad.
Tirado en la cama,
escribo
mientras se resuelven crímenes en la sexta
y la gata
se lame la cabellera
sentada a mi lado en el colchón.
La tristeza
es el terciopelo rojo
con el que fabrican
los telones de entreacto.
Y yo
que la primera vez
que vi aquel dibujo en el que Escher
representó la banda de Moebius,
sentí lástima
por las hormigas.
martes, 29 de diciembre de 2015
Lluis Llach
El veintiuno de mayo
hizo treinta y ocho años
que la flaca dedicó el dorso
de un vinilo de Lluis Llach.
Uno de ésos de a treinta y tres
que ahora venden a dos euros
a la salida de un parking de Madrid.
El veintiséis de diciembre,
casi cuarenta años después,
sin saber si la flaca pisa aceras
todavía,
la chica que separa las aguas de esta ciudad
cuando camina,
las manos
que deberíais venerar como el maná
y yo no puedo querer como merecen,
me regalaron una parte de la historia.
Vosotros,
mientras tanto,
discutíais las fronteras de la patria.
Me dais
una pena
insoportable.
hizo treinta y ocho años
que la flaca dedicó el dorso
de un vinilo de Lluis Llach.
Uno de ésos de a treinta y tres
que ahora venden a dos euros
a la salida de un parking de Madrid.
El veintiséis de diciembre,
casi cuarenta años después,
sin saber si la flaca pisa aceras
todavía,
la chica que separa las aguas de esta ciudad
cuando camina,
las manos
que deberíais venerar como el maná
y yo no puedo querer como merecen,
me regalaron una parte de la historia.
Vosotros,
mientras tanto,
discutíais las fronteras de la patria.
Me dais
una pena
insoportable.
lunes, 14 de diciembre de 2015
Mi querido LG
Hablo con el robot
que barre el suelo de mi casa.
Le pido que no olvide las esquinas.
Ya me parecía triste
conversar con la gata
o dejarle la luz encendida
cuando voy a regresar tarde.
Ahora
he pasado a interactuar verbalmente
con un electrodoméstico.
Al menos es rojo
y se dedica a recoger mi mierda.
que barre el suelo de mi casa.
Le pido que no olvide las esquinas.
Ya me parecía triste
conversar con la gata
o dejarle la luz encendida
cuando voy a regresar tarde.
Ahora
he pasado a interactuar verbalmente
con un electrodoméstico.
Al menos es rojo
y se dedica a recoger mi mierda.
domingo, 13 de diciembre de 2015
Mensaje sonetil a los sonetos
¡Sonetos! Me dais bastante por culo,
tanta rima, endecasílabo, acento,
los versos rectos me vuelven violento,
por el bien del entorno disimulo.
En cuanto intento escribiros pendulo,
poeta de mierda, tinta y cemento,
no encuentro el puto, glorioso, momento
para esconderme en mi maldito zulo.
Pero si Lope rimaba en participio
como vil rapero en su rapeando
rimaré en gerundio y en principio,
que este pobre servidor se anda hartando,
aquí os deja su intento como ripio
y a vosotros, majos... os vayan dando.
tanta rima, endecasílabo, acento,
los versos rectos me vuelven violento,
por el bien del entorno disimulo.
En cuanto intento escribiros pendulo,
poeta de mierda, tinta y cemento,
no encuentro el puto, glorioso, momento
para esconderme en mi maldito zulo.
Pero si Lope rimaba en participio
como vil rapero en su rapeando
rimaré en gerundio y en principio,
que este pobre servidor se anda hartando,
aquí os deja su intento como ripio
y a vosotros, majos... os vayan dando.
Soneto parnasiano a los miércoles con jam
Me vengo al Aleatorio Dios mediante,
cuna del braguetismo consumado,
me traigo la sonrisa por delante
y un par de lanzas, por si los costados.
Soportaré, quizá, tanta cultura,
con un par de vinitos, buen Ribera,
alcanzaré mi honrosa sepultura
esta noche o un miércoles cualquiera.
Ejércitos de sexos viperinos
pasan por la puerta en su letargo,
de madrugada van bastante finos,
Malasaña se los comerá de largo
y nosotros, deslenguados clandestinos,
destripándonos cada polvo amargo.
cuna del braguetismo consumado,
me traigo la sonrisa por delante
y un par de lanzas, por si los costados.
Soportaré, quizá, tanta cultura,
con un par de vinitos, buen Ribera,
alcanzaré mi honrosa sepultura
esta noche o un miércoles cualquiera.
Ejércitos de sexos viperinos
pasan por la puerta en su letargo,
de madrugada van bastante finos,
Malasaña se los comerá de largo
y nosotros, deslenguados clandestinos,
destripándonos cada polvo amargo.
sábado, 12 de diciembre de 2015
Superhéroes.
"Eres Batman".
Me lo dijiste
delante de un plato de lasaña,
en el italiano de la calle del Príncipe,
mientras yo te contaba
lo que ahora me hace respirar
cuando salgo del curro cada día.
Sonreías como nunca,
pero yo
tenía mis dudas
de que el tipo de la capa y el cinturón de obra
necesitase dos tequilas
para partirse la cara con el crimen.
Supongo que te confundió
que el día en que nos conocimos
yo llevase aquella camiseta de la Liga de la Justicia.
Habías estado repasando mis poemas.
Tus poemas.
Poco después,
mi nuevo editor,
en borrachera compartida,
descojonándose ante mi fracaso evidente
en la sin par tarea de desnudar a una tal Irene,
me espetó...
"Tu jodida voz
baja una cuarta delante del micro
y cuando tratas de follarte a una mujer...
¡Eres el puto Batman!"
Solté una carcajada.
Me pareció un buen homenaje.
Tú habías vuelto a desaparecer
tras romperme las costillas
con ese martillo tuyo y un puñado de besos.
Y pensé
que si yo fuera el puto Christian Bale
nunca te hubieras marchado.
Me lo dijiste
delante de un plato de lasaña,
en el italiano de la calle del Príncipe,
mientras yo te contaba
lo que ahora me hace respirar
cuando salgo del curro cada día.
Sonreías como nunca,
pero yo
tenía mis dudas
de que el tipo de la capa y el cinturón de obra
necesitase dos tequilas
para partirse la cara con el crimen.
Supongo que te confundió
que el día en que nos conocimos
yo llevase aquella camiseta de la Liga de la Justicia.
Habías estado repasando mis poemas.
Tus poemas.
Poco después,
mi nuevo editor,
en borrachera compartida,
descojonándose ante mi fracaso evidente
en la sin par tarea de desnudar a una tal Irene,
me espetó...
"Tu jodida voz
baja una cuarta delante del micro
y cuando tratas de follarte a una mujer...
¡Eres el puto Batman!"
Solté una carcajada.
Me pareció un buen homenaje.
Tú habías vuelto a desaparecer
tras romperme las costillas
con ese martillo tuyo y un puñado de besos.
Y pensé
que si yo fuera el puto Christian Bale
nunca te hubieras marchado.
viernes, 11 de diciembre de 2015
Hic sunt dracones
Durante el medievo
se convirtió en costumbre
advertir a los viajeros,
en los mapas,
del comienzo de los territorios inexplorados
y de sus peligros
utilizando una indicación en latín:
"Hic sunt dracones."
Hoy es once de diciembre de dos mil quince,
mi padre cumple sesenta y cinco años,
yo tengo treinta y ocho,
cinco meses
y nueve días.
Ya está.
Aquí hay dragones.
se convirtió en costumbre
advertir a los viajeros,
en los mapas,
del comienzo de los territorios inexplorados
y de sus peligros
utilizando una indicación en latín:
"Hic sunt dracones."
Hoy es once de diciembre de dos mil quince,
mi padre cumple sesenta y cinco años,
yo tengo treinta y ocho,
cinco meses
y nueve días.
Ya está.
Aquí hay dragones.
jueves, 10 de diciembre de 2015
Un error bastante repetido
Si me arrancaseis el corazón
y lo pusieseis sobre una bandeja metálica,
de ésas de cirujano,
podríais observar
un amasijo de tejido muscular
junto a algunos tipos más de tejido orgánico.
Lo que yo llamo amor,
o condena,
o motivo,
se encuentra,
exactamente,
a 243 centímetros del duodeno,
es decir,
según los últimos estudios,
mucho más cerca
de las letrinas
que de las gargantas.
Afortunadamente.
y lo pusieseis sobre una bandeja metálica,
de ésas de cirujano,
podríais observar
un amasijo de tejido muscular
junto a algunos tipos más de tejido orgánico.
Lo que yo llamo amor,
o condena,
o motivo,
se encuentra,
exactamente,
a 243 centímetros del duodeno,
es decir,
según los últimos estudios,
mucho más cerca
de las letrinas
que de las gargantas.
Afortunadamente.
Descendencia
Esta mañana,
mientras me esforzaba en dilucidar
si el vino
es un sustituto de la esperanza,
la madre
de un antiguo compañero de colegio
ha entrado en la tienda.
Después de mentirme
acerca de lo bien que me veía,
como si yo viviera sin espejos,
y contarme
lo gordo que está su hijo
por no sé qué lesión en el glúteo,
ha pasado al ataque.
"¿Y tú tienes niños?"
"No."
"Pero estás casado..."
"No."
Me ha mirado
con esa forma que tienen los abraza árboles
de mirar
a un perro apaleado.
He sentido lástima
por ella.
mientras me esforzaba en dilucidar
si el vino
es un sustituto de la esperanza,
la madre
de un antiguo compañero de colegio
ha entrado en la tienda.
Después de mentirme
acerca de lo bien que me veía,
como si yo viviera sin espejos,
y contarme
lo gordo que está su hijo
por no sé qué lesión en el glúteo,
ha pasado al ataque.
"¿Y tú tienes niños?"
"No."
"Pero estás casado..."
"No."
Me ha mirado
con esa forma que tienen los abraza árboles
de mirar
a un perro apaleado.
He sentido lástima
por ella.
lunes, 7 de diciembre de 2015
Siete de diciembre
Seis y cuarenta y dos.
Salgo a fumar un cigarrillo
a la puerta del trabajo.
Un frío inesperado
me recorre la muñeca izquierda,
saco la mano del bolsillo,
la observo,
me doy cuenta de que yo,
amante de las esferas de los relojes desde niño,
hace ya más de dos años
que no llevo atado ninguno.
No existía motivo.
Hasta hoy.
Ahora sé que el tiempo
también se lleva los abrigos.
Sería por estar preparado.
Debería largarme.
Mañana.
Quizá.
Salgo a fumar un cigarrillo
a la puerta del trabajo.
Un frío inesperado
me recorre la muñeca izquierda,
saco la mano del bolsillo,
la observo,
me doy cuenta de que yo,
amante de las esferas de los relojes desde niño,
hace ya más de dos años
que no llevo atado ninguno.
No existía motivo.
Hasta hoy.
Ahora sé que el tiempo
también se lleva los abrigos.
Sería por estar preparado.
Debería largarme.
Mañana.
Quizá.
viernes, 4 de diciembre de 2015
Nadie entra en campaña
Nadie,
ministro in pectore del interior
de las tripas corruptas,
abominable defensor
de las resacas tras adiós,
se propone acotar las fronteras
de su alopecia mental,
gritándole a las amebas
que caminan las aceras
de este país sin igual.
Procede.
Aparece un tipo guapo
como de portarretrato,
apellidado Rivera,
y se me vuelve loca de impaciencia
la nerviosa concurrencia.
Pero no se dan ni cuenta
de que el naranja por bandera
nos puede joder la renta
a todos los perros flacos,
que no cuadran los harapos
con el IBEX 35,
que defiende con ahínco
semejante mentecato.
Ahora bien,
y me repito,
el tipo es guapo.
Aunque no confiéis
en que sean más de seis,
los meses de vuestros contratos.
Líbrennos las buenas urnas
de conocer la penumbra
que se esconde en la simiente
de este chaval,
con aires de chacal,
postulado a presidente.
También anda el señor Sánchez
agitando su palmito,
paladín de esas izquierdas
que se vendieron cual cerdas
para parir cochinitos,
que se reunieron
con nocturnidad galopante
con esta gente ahora gobernante
para pagar nuestras deudas
antes que nuestro pan,
y eso,
señores,
es preferir, quizá,
que cunda un poquito el hambre.
Pero él dice defender
hospitales y colegios,
que luchará por nosotros,
que no quiere un pueblo necio
si no bien escayolado,
leído,
cultivado en sabias macetas,
pero no cuenta el galán,
elocuente pancartista,
que una turba inteligente
es la tumba socialista.
Ahora bien,
¿qué podemos decir hoy
del inefable Rajoy?
Quedan cortas las palabras
ante esa propuesta macabra,
de que siga en el sillón.
Nos ha costado un cojón
en prestaciones,
en matrículas, recetas,
en desvergüenza...
Ya casi somos ascetas,
porque trabajar... a ratos,
y sin un gramo de decencia.
Maquillada y antigua derechona,
amante voraz de este mercado
que asegura y calienta su poltrona.
Representante, tal cual,
de ese político triste
que en cuanto giras te embiste,
por el culo,
su reforma laboral,
y además,
quisiera hacerle a los manifestantes
lo que el otro gallego... ese bajito...
el de la voz de pito...
¡Sí, coño!... El de antes.
Y al final,
con su barba y su coleta,
aparece el gran profeta anticaspa.
Aunque ya no habla de casta
y es una pena
la muerte de esa gran puesta en escena.
Sólo espero
que no le tiemblen los huevos,
porque lo parece,
y Nadie,
pertinaz defensor de la esperanza,
de las revoluciones,
confiaba en este enjuto Sancho Panza,
en su visión
de los que gritan ¡rebelión!
Pero, en lo más hondo, teme
que llegue la última hora,
se encasquille la pistola,
y nos venga lo que viene.
¡Votad, coño!
ministro in pectore del interior
de las tripas corruptas,
abominable defensor
de las resacas tras adiós,
se propone acotar las fronteras
de su alopecia mental,
gritándole a las amebas
que caminan las aceras
de este país sin igual.
Procede.
Aparece un tipo guapo
como de portarretrato,
apellidado Rivera,
y se me vuelve loca de impaciencia
la nerviosa concurrencia.
Pero no se dan ni cuenta
de que el naranja por bandera
nos puede joder la renta
a todos los perros flacos,
que no cuadran los harapos
con el IBEX 35,
que defiende con ahínco
semejante mentecato.
Ahora bien,
y me repito,
el tipo es guapo.
Aunque no confiéis
en que sean más de seis,
los meses de vuestros contratos.
Líbrennos las buenas urnas
de conocer la penumbra
que se esconde en la simiente
de este chaval,
con aires de chacal,
postulado a presidente.
También anda el señor Sánchez
agitando su palmito,
paladín de esas izquierdas
que se vendieron cual cerdas
para parir cochinitos,
que se reunieron
con nocturnidad galopante
con esta gente ahora gobernante
para pagar nuestras deudas
antes que nuestro pan,
y eso,
señores,
es preferir, quizá,
que cunda un poquito el hambre.
Pero él dice defender
hospitales y colegios,
que luchará por nosotros,
que no quiere un pueblo necio
si no bien escayolado,
leído,
cultivado en sabias macetas,
pero no cuenta el galán,
elocuente pancartista,
que una turba inteligente
es la tumba socialista.
Ahora bien,
¿qué podemos decir hoy
del inefable Rajoy?
Quedan cortas las palabras
ante esa propuesta macabra,
de que siga en el sillón.
Nos ha costado un cojón
en prestaciones,
en matrículas, recetas,
en desvergüenza...
Ya casi somos ascetas,
porque trabajar... a ratos,
y sin un gramo de decencia.
Maquillada y antigua derechona,
amante voraz de este mercado
que asegura y calienta su poltrona.
Representante, tal cual,
de ese político triste
que en cuanto giras te embiste,
por el culo,
su reforma laboral,
y además,
quisiera hacerle a los manifestantes
lo que el otro gallego... ese bajito...
el de la voz de pito...
¡Sí, coño!... El de antes.
Y al final,
con su barba y su coleta,
aparece el gran profeta anticaspa.
Aunque ya no habla de casta
y es una pena
la muerte de esa gran puesta en escena.
Sólo espero
que no le tiemblen los huevos,
porque lo parece,
y Nadie,
pertinaz defensor de la esperanza,
de las revoluciones,
confiaba en este enjuto Sancho Panza,
en su visión
de los que gritan ¡rebelión!
Pero, en lo más hondo, teme
que llegue la última hora,
se encasquille la pistola,
y nos venga lo que viene.
¡Votad, coño!
A secas
Hubiese sido vivir,
a secas,
poner un par de metros
entre la sonrisa congelada del bisturí
y las jodidas muñecas.
Zurzir algún jirón desaliñado,
que ya no importase tanto
la vejez de las promesas
o madrugar un poco más
para ir al banco.
Despeinar con la mano la tristeza
como a un niño rebelde
que la acaba de joder.
Hubiese sido resistir,
a secas,
como un ejército emboscado recibiendo provisiones
o un soldado
sufriendo alucinaciones de victoria
tras una masacre inesperada y radical
de la memoria.
Qué gilipollez...
Hubiese sido dormir desarropando la cabeza
de una maldita vez.
Pero no lo fue.
Escuché el chasquido del tendón
al romperse entre tus dientes,
el muy cabrón.
Y volvió a no haber fibras para sujetarse,
sólo una desesperada inflamación
en estas rodillas mías de chaval de descampado.
Hubiese sido vivir,
a secas,
como aquella inspiración
llenándole el pulmón
en blanco y negro
al tercer hombre.
La resurrección de las certezas,
tan esquivas,
que no importase el sudor ni la maleza
del camino cuesta arriba,
hubiese sido,
te aseguro,
un polvo majestuoso
y sin cortinas.
Pero no lo fue.
Fue un navajazo en los riñones,
sin provocación previa,
un uso obsceno del cariño
sin mediar negociaciones...
joder...
así no se acaba una guerra,
así se asesina y se entierra
por ausencia de decoro
y, sobre todo,
de cojones.
a secas,
poner un par de metros
entre la sonrisa congelada del bisturí
y las jodidas muñecas.
Zurzir algún jirón desaliñado,
que ya no importase tanto
la vejez de las promesas
o madrugar un poco más
para ir al banco.
Despeinar con la mano la tristeza
como a un niño rebelde
que la acaba de joder.
Hubiese sido resistir,
a secas,
como un ejército emboscado recibiendo provisiones
o un soldado
sufriendo alucinaciones de victoria
tras una masacre inesperada y radical
de la memoria.
Qué gilipollez...
Hubiese sido dormir desarropando la cabeza
de una maldita vez.
Pero no lo fue.
Escuché el chasquido del tendón
al romperse entre tus dientes,
el muy cabrón.
Y volvió a no haber fibras para sujetarse,
sólo una desesperada inflamación
en estas rodillas mías de chaval de descampado.
Hubiese sido vivir,
a secas,
como aquella inspiración
llenándole el pulmón
en blanco y negro
al tercer hombre.
La resurrección de las certezas,
tan esquivas,
que no importase el sudor ni la maleza
del camino cuesta arriba,
hubiese sido,
te aseguro,
un polvo majestuoso
y sin cortinas.
Pero no lo fue.
Fue un navajazo en los riñones,
sin provocación previa,
un uso obsceno del cariño
sin mediar negociaciones...
joder...
así no se acaba una guerra,
así se asesina y se entierra
por ausencia de decoro
y, sobre todo,
de cojones.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
A las nínfulas sin seso, ahí va eso.
Luis Larraya,
desde su potencial barriga lórzica,
pornolingüística,
alejado del misticismo a diario,
aquejado de dolor
desde el ascazgo literario,
se permite proclamar,
pontificando,
dos puntos,
queridas nínfulas probeta,
osáis en mil sueños dar cobijo,
como dueños del esperma
que engendrará vuestros hijos
a unos cuantos poetas,
eso sí,
enormemente prolijos,
que confunden miel y amor,
con la mierda de una abeja.
Podemos acusar al sistema educativo,
pero prometedme, por favor,
que si os los folláis,
usaréis preservativo.
No añadáis más sinsabor
a este mundo triste y comediante,
pariendo retoños de impostor
por lanzaros coño alante.
Quizá,
si olvidaseis la pereza
y os diese por pensar,
calzaríais una mesa
con el pringoso volumen,
del que os hago un raudo y veloz resumen,
dos puntos,
"Te quiero con esmero,
te cohabito despacito,
soy tan tan libertario
que ni tengo diccionario."
Y así,
Luis Larraya,
desde su inmunda cloaca de libros por leer,
su baño para las ratas
si es menester,
se despide con una reverencia,
ante la ausente y hormonada concurrencia
y se da por satisfecho
ante este vómito maltrecho
y alejado, desde luego, de la utópica excelencia.
¡Bon appétit!
Autorretrato con abstracción
Voy a tratar de explicarlo...
Imagina un perro
destripando bolsas de pronombres en el estercolero,
o un cadáver de litrona
con restos de baba y suero
apestando a inmóvil y a rancio
junto a la fregona.
Una hoja de ruta,
un valiente hijo de puta...
No,
no es sólo eso.
Es la tecla que nunca escribe a la primera,
que necesita presión,
es la línea discontinua
que abre la puerta
al lado opuesto de la carretera,
o una jodida infección.
Un ganglio tumefacto de recuerdos
que tendrían que estar muertos
pero convulsionan...
Llamad al maldito doctor,
para que extirpe
este apéndice inútil de los relojes,
este...
proyecto de antropófago mental
que transforma la basura
en un préstamo de mierda con usura,
en una subespecie
de orgasmo vaginal.
Y lo escupe,
lo supura,
lo cincela
en cada nueva sepultura
de lo que pueda pasar.
En fin...
que son ya las doce y pico,
diciembre huele a fiambre,
me largo a saciar el hambre
y ni siquiera...
ni siquiera sé si me explico.
Imagina un perro
destripando bolsas de pronombres en el estercolero,
o un cadáver de litrona
con restos de baba y suero
apestando a inmóvil y a rancio
junto a la fregona.
Una hoja de ruta,
un valiente hijo de puta...
No,
no es sólo eso.
Es la tecla que nunca escribe a la primera,
que necesita presión,
es la línea discontinua
que abre la puerta
al lado opuesto de la carretera,
o una jodida infección.
Un ganglio tumefacto de recuerdos
que tendrían que estar muertos
pero convulsionan...
Llamad al maldito doctor,
para que extirpe
este apéndice inútil de los relojes,
este...
proyecto de antropófago mental
que transforma la basura
en un préstamo de mierda con usura,
en una subespecie
de orgasmo vaginal.
Y lo escupe,
lo supura,
lo cincela
en cada nueva sepultura
de lo que pueda pasar.
En fin...
que son ya las doce y pico,
diciembre huele a fiambre,
me largo a saciar el hambre
y ni siquiera...
ni siquiera sé si me explico.
martes, 1 de diciembre de 2015
Indigestión hostil
Los enemigos de Nadie son,
dos puntos,
la gilipollez primigenia
que roza la pandemia,
¿dónde están las oenegés?
Los versos adolescentes,
tuiterianos,
feisbuqueros,
pudrementes,
enarbolados en vano
por tipos de más de veinte...
¡Por el amor de dios!
Deberíais estar en la trena
por homicidas
de mil tormentas de arena,
siete polvos de guijarro,
de cocina,
dos semáforos rojos
y de todos esos ojos que han llorado poscoito
e ignoráis
por un puñado de grupis,
mis queridos profetas,
mesías del mundo de las niñas probeta.
En fin,
perdón por la pausa... continuemos el listado,
Nadie siente incomodidad genital con,
dos puntos,
los galeones sin bucanero,
los galones sin pistolero,
los calcetines,
eminentemente tuyos,
que te me esconden los pies
de las tiritonas del invierno,
y por supuesto,
con los taxis de retorno en solitario,
los bocados en el fondo del armario,
las llamadas sin respuesta a las cuevas del averno...
Pobre mártir de caretas de contrabando,
de hernias inguinales,
de impotencia mental ante todos los finales.
Pobre combatiente
de un solo insurgente civil,
odiante vocacional,
amante
por vacaciones de algunas arritmias ajenas,
patriarca
de un manojito de penas, que este enero se tatúa
aquella cita de Petrarca.
Nadie tiene enemigos,
es cierto,
pero vamos a hilar fino,
son sus putos intestinos.
dos puntos,
la gilipollez primigenia
que roza la pandemia,
¿dónde están las oenegés?
Los versos adolescentes,
tuiterianos,
feisbuqueros,
pudrementes,
enarbolados en vano
por tipos de más de veinte...
¡Por el amor de dios!
Deberíais estar en la trena
por homicidas
de mil tormentas de arena,
siete polvos de guijarro,
de cocina,
dos semáforos rojos
y de todos esos ojos que han llorado poscoito
e ignoráis
por un puñado de grupis,
mis queridos profetas,
mesías del mundo de las niñas probeta.
En fin,
perdón por la pausa... continuemos el listado,
Nadie siente incomodidad genital con,
dos puntos,
los galeones sin bucanero,
los galones sin pistolero,
los calcetines,
eminentemente tuyos,
que te me esconden los pies
de las tiritonas del invierno,
y por supuesto,
con los taxis de retorno en solitario,
los bocados en el fondo del armario,
las llamadas sin respuesta a las cuevas del averno...
Pobre mártir de caretas de contrabando,
de hernias inguinales,
de impotencia mental ante todos los finales.
Pobre combatiente
de un solo insurgente civil,
odiante vocacional,
amante
por vacaciones de algunas arritmias ajenas,
patriarca
de un manojito de penas, que este enero se tatúa
aquella cita de Petrarca.
Nadie tiene enemigos,
es cierto,
pero vamos a hilar fino,
son sus putos intestinos.
Con la tecnología de Blogger.



