sábado, 30 de noviembre de 2019

Dieciocho de agosto

Diluida entre las sábanas
encuentro la vigilia,
un velarle a nada,
un párpado despierto,
una lámpara, un empeño.

Qué lejos me quedan las manos,
veo sus grietas
desde aquí.

Me persigo.

Animal obcecado, me persigo,

como si mi encuentro
rumiara en las esquinas,
en el cabecero,
en un despierto incesante,
en una pesadumbre
horizontal.

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