Es capataz de la idea;
¡salve! Salvador del vulgo.
Por detrás va y se menea
un tirano más que burdo.
No hay menosprecio peor,
perdón si te lo destapo,
que alegar un bien mayor
para esconder los harapos.
Me apesta la dictadura,
me cabrea el vil desprecio,
el de tener jeta dura,
la de tomarme por necio.
En su discurso de okupa
no caben las medias tintas
o andas subido a su grupa
o a esas cosas de fascistas.
Y el caudillito de izquierdas,
se pasea por las calles,
pregona locuaz sus mierdas
sin entrar en más detalles.
Ningún favor le habéis hecho,
Guevaras de la utopía,
al currante y a su techo
entre tanta algarabía.
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viernes, 26 de octubre de 2018
Oda a Pablo Iglesias desde exvotante de Podemos
Levanta orgulloso el puño,
demagogo y vocinglero,
percibo aromas de truño,
habla el rojo como el clero.
Resucita los vocablos,
de la noche y de la sangre,
su palabra es el venablo,
la agonía, el ser del hambre.
Líbreme Marx de la escoria,
que le escuece a mis abuelos,
sáquenmelos de la historia,
no me apetecen más duelos.
Es ambición lo que hiede
y no me gana esa zurda,
por no poder ya ni puede
ser su voz más que palurda.
Pablo, devuélveme el robo,
que se escuche a los sinceros,
la acampada no fue un globo
y tú no fuiste, Pablo, el primero.
martes, 23 de octubre de 2018
Último cigarro
Humea el pitillo,
cañón disparado,
percutor solemne,
héroe sin más.
Si tuviera mi verbo miserable
la densidad de esta bocanada,
sería el mejor escritor del mundo
o al oeste del Pecos
o en los vertederos de los entes infrahumanos
de Madrid.
Me mancharía, entonces,
de la elegante suciedad del incomprendido,
me sentaría con orgullo en cualquier café
y no encogido y áspero
como el ciclo del fracaso.
¡Vocearía!
Un Cristo exhalado,
un pregón en la calada,
una crucifixión de mechero y bolsillo,
sólo eso necesito.
cañón disparado,
percutor solemne,
héroe sin más.
Si tuviera mi verbo miserable
la densidad de esta bocanada,
sería el mejor escritor del mundo
o al oeste del Pecos
o en los vertederos de los entes infrahumanos
de Madrid.
Me mancharía, entonces,
de la elegante suciedad del incomprendido,
me sentaría con orgullo en cualquier café
y no encogido y áspero
como el ciclo del fracaso.
¡Vocearía!
Un Cristo exhalado,
un pregón en la calada,
una crucifixión de mechero y bolsillo,
sólo eso necesito.
Frío
Qué rectos son
los ángulos rectos
de mis ventanas
y qué recta
la gente recta por la mañana.
Y qué mojado el vómito,
qué ácido, allá,
en la garganta
y qué aguda la gente aguda
con ese vientre
que a veces canta.
Qué Madrid
tan de escenario,
tan de taranta.
De calles muertas.
De calles muertas
cuando me faltas.
Y yo camino, ¿qué más?
Qué remedio,
qué mala planta,
qué sucio el pelo
si es por el tiempo,
si es por el frío,
sin una manta.
los ángulos rectos
de mis ventanas
y qué recta
la gente recta por la mañana.
Y qué mojado el vómito,
qué ácido, allá,
en la garganta
y qué aguda la gente aguda
con ese vientre
que a veces canta.
Qué Madrid
tan de escenario,
tan de taranta.
De calles muertas.
De calles muertas
cuando me faltas.
Y yo camino, ¿qué más?
Qué remedio,
qué mala planta,
qué sucio el pelo
si es por el tiempo,
si es por el frío,
sin una manta.
Cuestionamiento
Soy brillante
ante mis gatos.
Les expongo el misterio,
el envoltorio
y uso
el adjetivo preciso,
incuestionable.
Si reuniesen mis aseveraciones,
mis razonamientos,
en un diario recóndito
o breve
o escondido sin más,
serían dueños de la verdad impresa,
de la más absoluta iluminación, quizá,
y seguro
de una irreprochable
pobreza.
lunes, 22 de octubre de 2018
Agradecimiento sincero
Necesito la soledad como un parto
del que nazco,
el rostro
cubierto de la placenta que me nutre,
tímido ser congestionado,
neo,
nato.
No comprendéis la ausencia
como alimento.
Os marcháis casi todos.
¿Cómo decir
que al otro puñado le debo
la vida?
del que nazco,
el rostro
cubierto de la placenta que me nutre,
tímido ser congestionado,
neo,
nato.
No comprendéis la ausencia
como alimento.
Os marcháis casi todos.
¿Cómo decir
que al otro puñado le debo
la vida?
Petición
No te acerques,
es íntegra tu piel
con esa sinceridad amarga
y de mañana.
¿No lo ves?
No te asomes, márchate,
no existe aquí nada que reconforte.
Un despertar, quizá,
un abrigo de lana accidental
cubriendo el relente que no es mío,
el frío ajeno
que tiembla.
Casual.
Sin calor,
para mí.
¿Qué ver en esta estancia
aparte del accidente?
No fui nunca nido ni lecho
ni más que una tripa estirada
a punto de romper
o un techo de amianto
que traiciona.
Aléjate.
No me mires.
No mereces mi cadáver,
no mereces, tan mellado,
el abandono.
es íntegra tu piel
con esa sinceridad amarga
y de mañana.
¿No lo ves?
No te asomes, márchate,
no existe aquí nada que reconforte.
Un despertar, quizá,
un abrigo de lana accidental
cubriendo el relente que no es mío,
el frío ajeno
que tiembla.
Casual.
Sin calor,
para mí.
¿Qué ver en esta estancia
aparte del accidente?
No fui nunca nido ni lecho
ni más que una tripa estirada
a punto de romper
o un techo de amianto
que traiciona.
Aléjate.
No me mires.
No mereces mi cadáver,
no mereces, tan mellado,
el abandono.
domingo, 14 de octubre de 2018
14 del X
Habría de dormir.
Habría de ocultarme tras un telón de párpado,
abstenerme de la vigilia
igual que me sujeto la rabia de tu búsqueda,
como huyo de tu concreción.
Habría de.
Habría.
Habría de ocultarme tras un telón de párpado,
abstenerme de la vigilia
igual que me sujeto la rabia de tu búsqueda,
como huyo de tu concreción.
Habría de.
Habría.
En respuesta
Como venido de muy lejos
hablo con ellos,
con el polvo eterno sobre la mesa del comedor,
con los ausentes comprometidos,
con la grava,
con las rodillas.
Me despierto en cualquier parte excepto aquí.
Aquí.
Existo en un lugar que no defino,
me rodea el decorado,
actor sin libreto
atestado de memoria.
Me preguntas.
Ha de bastar que acabes,
lo lamento,
para que seas.
hablo con ellos,
con el polvo eterno sobre la mesa del comedor,
con los ausentes comprometidos,
con la grava,
con las rodillas.
Me despierto en cualquier parte excepto aquí.
Aquí.
Existo en un lugar que no defino,
me rodea el decorado,
actor sin libreto
atestado de memoria.
Me preguntas.
Ha de bastar que acabes,
lo lamento,
para que seas.
sábado, 13 de octubre de 2018
Un temor no tan ligero
¿Y si se esconde?
¿Y si se oculta sólo?
¿Y si la protegen las paredes de un cañón efímero,
una rúbrica desgastada de agua
y de tiempo?
¿Y si duerme nada más?
Conoceré entonces
la mella en los escalones que asciendo,
el estallido del hueso al caer
como preludio de la lluvia
de nuevo.
Percibo a veces su sombra,
su deslizarse clandestino en las librerías,
en los andenes,
en la tristeza bastarda que gotea,
algunas noches,
desde las fotos.
¿Y si se oculta sólo?
¿Y si la protegen las paredes de un cañón efímero,
una rúbrica desgastada de agua
y de tiempo?
¿Y si duerme nada más?
Conoceré entonces
la mella en los escalones que asciendo,
el estallido del hueso al caer
como preludio de la lluvia
de nuevo.
Percibo a veces su sombra,
su deslizarse clandestino en las librerías,
en los andenes,
en la tristeza bastarda que gotea,
algunas noches,
desde las fotos.
viernes, 12 de octubre de 2018
Asunción
Te vi,
baluarte sobre una escena de tumulto,
sobre la suciedad,
sobre el deshecho.
Accedí a ti
con el propósito necesario del deceso,
de la muerte a ratos,
de la rotura sistemática de cada falange.
Tras de ti, siempre la caída.
Pero no lo supe.
Fue el olor a hospital
impregnado en mis habitaciones,
el rumor del hueso que suelda,
las cafeterías.
Se me volvieron de barro los entresijos entonces
y ahora,
cuando viene el calor,
se me hace como de piedra la barriga.
baluarte sobre una escena de tumulto,
sobre la suciedad,
sobre el deshecho.
Accedí a ti
con el propósito necesario del deceso,
de la muerte a ratos,
de la rotura sistemática de cada falange.
Tras de ti, siempre la caída.
Pero no lo supe.
Fue el olor a hospital
impregnado en mis habitaciones,
el rumor del hueso que suelda,
las cafeterías.
Se me volvieron de barro los entresijos entonces
y ahora,
cuando viene el calor,
se me hace como de piedra la barriga.
Intramuros
Hablan las calles una lengua extraña, como siguiendo una métrica con leve tinte extranjero. Sucede a veces que habito aquello que no comprendo y lo observo, algo cansado, por una rendija breve entre los párpados, deslumbrado de asco y, quizá, con un ligero toque de pereza.
Ha de ser sutil el cambio.
Es la misma la ciudad, los cuerpos de mansedumbre estúpida que me rozan durante las aceras tienen el mismo tacto, sigue el perfume de capital, de columna orgullosa en el pórtico del laberinto...
Ha de ser muy sutil el cambio.
Hablan hoy las calles el idioma del moribundo,
de la mosca,
de la palidez.
Ha de ser sutil el cambio.
Es la misma la ciudad, los cuerpos de mansedumbre estúpida que me rozan durante las aceras tienen el mismo tacto, sigue el perfume de capital, de columna orgullosa en el pórtico del laberinto...
Ha de ser muy sutil el cambio.
Hablan hoy las calles el idioma del moribundo,
de la mosca,
de la palidez.
domingo, 7 de octubre de 2018
7 de octubre
Escribo.
Compulsivo y singular, escribo.
Es la defensa inútil del derrotado.
Es el fracaso.
Es el pasado en parálisis,
es el paso congelado,
el paso de piedra,
sólido,
inanimado.
Es el participio en repetido
de la horma ausente en mis zapatos,
el que me entierra hasta lo inaudible,
hasta el perezoso sonido,
ése del paredón en silencio
que se acuclilla detrás del ajusticiado.
Compulsivo y singular, escribo.
Es la defensa inútil del derrotado.
Es el fracaso.
Es el pasado en parálisis,
es el paso congelado,
el paso de piedra,
sólido,
inanimado.
Es el participio en repetido
de la horma ausente en mis zapatos,
el que me entierra hasta lo inaudible,
hasta el perezoso sonido,
ése del paredón en silencio
que se acuclilla detrás del ajusticiado.
Mudo
Te me enseñas,
Tan real,
Desnuda como el desfiladero,
Dispuesta
A recibir lo que guardo.
Y yo,
Me postergo,
Cerradura inhóspita
Y desagradecida.
Merezco la soledad
Como el abrigo el invierno
Y me acomodo
En el calor mentiroso del cuero,
Del cuello elevado,
Del guante.
Más te vale la distancia.
Si yo
Pudiera decirlo...
Cordaje
Se me afloja la atadura,
La que me contiene,
La de las paredes de cristal.
Hay una quiebra en la estructura,
Ahora,
Y no la contengo.
Salgo al balcón y me avergüenzo
Antes de gritar “¡ayuda!”.
Qué enorme es la ciudad
Si se recorre a rastras,
Si la palma de las manos
Se mancha de deshecho,
De vómito,
De ser digerido.
Vivo en un pasillo,
De tarima flotante,
De yo flotante
Que no se eleva.
Que se retiene.
Terapia encontrada tras una foto
Conviene, a veces,
el latigazo,
el sabor salado de la herrumbre,
la infección de lo sucedido.
Pesa la bolsa cargada,
su piedra arquea
el dorso del los nombres
allá en la espalda.
Se me enreja en las paredes
la posibilidad del mañana,
ahora,
aquí,
con la baba amarga del recuerdo
pendiente de una boca de rabia.
La sábana apesta a trinchera,
a futuro en guerra,
a noche.
Y yo no puedo dormir
en medio del asalto.
el latigazo,
el sabor salado de la herrumbre,
la infección de lo sucedido.
Pesa la bolsa cargada,
su piedra arquea
el dorso del los nombres
allá en la espalda.
Se me enreja en las paredes
la posibilidad del mañana,
ahora,
aquí,
con la baba amarga del recuerdo
pendiente de una boca de rabia.
La sábana apesta a trinchera,
a futuro en guerra,
a noche.
Y yo no puedo dormir
en medio del asalto.
Aguacero
Me atenaza
un sismo unipersonal
como un nombre que me nombra.
Que me tiemblan los interiores,
que no duermo,
que no despierto.
Noche de calabozo,
de cuesta y de camino,
de accidente.
Estaba seguro,
aquí,
bajo los portales del disimulo,
con sus columnas de ladrillo,
de soporte,
allá en la base.
Y voy y tiemblo
así como sorprendido,
así
como la carne.
un sismo unipersonal
como un nombre que me nombra.
Que me tiemblan los interiores,
que no duermo,
que no despierto.
Noche de calabozo,
de cuesta y de camino,
de accidente.
Estaba seguro,
aquí,
bajo los portales del disimulo,
con sus columnas de ladrillo,
de soporte,
allá en la base.
Y voy y tiemblo
así como sorprendido,
así
como la carne.
Habitante
Mi caligrafía es de demente,
de reina roja,
de guillotina.
Levanto la mano del papel
y soy extraño.
Existe uno igual que yo
que me habita.
Toma el mando
en el éxtasis ajeno del vino,
me dirige
hacia la extenuación,
el calvario,
la penitencia.
Existe uno igual que yo
que me precede,
que me habita.
de reina roja,
de guillotina.
Levanto la mano del papel
y soy extraño.
Existe uno igual que yo
que me habita.
Toma el mando
en el éxtasis ajeno del vino,
me dirige
hacia la extenuación,
el calvario,
la penitencia.
Existe uno igual que yo
que me precede,
que me habita.
Imagen
Mírate.
No niegues las laceraciones,
la aspereza de la superficie,
antes tersa,
antes, hace años, tan virgen.
No te niegues, mírate,
doblado sobre los hechos,
alterado desde al parto.
Es tuyo el rostro,
es notario el espejo,
dador de fe.
Es el tiempo
un saco sobre las corvas.
Es
el tiempo
un saco
sobre las corvas.
No niegues las laceraciones,
la aspereza de la superficie,
antes tersa,
antes, hace años, tan virgen.
No te niegues, mírate,
doblado sobre los hechos,
alterado desde al parto.
Es tuyo el rostro,
es notario el espejo,
dador de fe.
Es el tiempo
un saco sobre las corvas.
Es
el tiempo
un saco
sobre las corvas.
Carnaval
¿No lo voy a conocer?
El abismo,
la máscara luminosa de la ausencia
que se pasea orgullosa, que camina.
¿Qué me preguntas?
Conozco el frío inabrigable,
ese jersey que imposta la compostura.
¿No ves, acaso, las grietas
que corrompen mi maquillaje?
Se recomponen los rostros para comer.
Esconde la rutina el hambre.
¿Tendría, acaso, carne
sin disimulo?
El abismo,
la máscara luminosa de la ausencia
que se pasea orgullosa, que camina.
¿Qué me preguntas?
Conozco el frío inabrigable,
ese jersey que imposta la compostura.
¿No ves, acaso, las grietas
que corrompen mi maquillaje?
Se recomponen los rostros para comer.
Esconde la rutina el hambre.
¿Tendría, acaso, carne
sin disimulo?
sábado, 6 de octubre de 2018
Trámite
Quizá la muerte no sea
más que un atajo a la gloria
o una advertencia de cura
o una letrina de historia
o un deslizarse muy cauto
con pulcritud de gusano
o un detenerse muy uno
para ser memoria un rato.
Un apeadero, quizá,
temporal y biensonante,
un regazo,
un alacrán
o ese rabo del ser
más bien punzante.
He de perderme, no hay más,
importa un carajo la vida,
a la voz de hoy seguirá
la tierra,
el parar,
la escabechina
y un Luis hecho pedazos,
además,
y una huella inerte en el pedal
de la puerta a la sordina.
Alejados, pues, quedáis
por abandono inherente,
si espera la soledad,
compañeros por azar,
tramitémosla en urgente.
más que un atajo a la gloria
o una advertencia de cura
o una letrina de historia
o un deslizarse muy cauto
con pulcritud de gusano
o un detenerse muy uno
para ser memoria un rato.
Un apeadero, quizá,
temporal y biensonante,
un regazo,
un alacrán
o ese rabo del ser
más bien punzante.
He de perderme, no hay más,
importa un carajo la vida,
a la voz de hoy seguirá
la tierra,
el parar,
la escabechina
y un Luis hecho pedazos,
además,
y una huella inerte en el pedal
de la puerta a la sordina.
Alejados, pues, quedáis
por abandono inherente,
si espera la soledad,
compañeros por azar,
tramitémosla en urgente.