un próximamente en las mejores salas.
O quizá
que me he quedado con las imágenes impactantes
y nada más,
las de lágrima fácil,
las de la batalla,
o ésas en las que se insinúa un guión brillante
enseñando las mejores frases en minuto y tres cuartos.
Es lo que hacemos cuando nos da por no enterrar,
¿no es cierto?
Nos colgamos de la cornisa de una historia
agarrados a la piedra con la punta de los dedos,
hasta que duele demasiado,
o se rompen.
Incluso tengo el orden de las escenas
y algunos decorados,
y los instantes para intercalar los créditos de inicio...
al fin y al cabo,
lo que me has robado
sólo es el comienzo
y el final.



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