A pesar del hielo que rascar en el parabrisas,
del bajo cero y, sólo a veces,
bajo mínimos,
del alma con esguince,
los halagos,
las sonrisas.
A pesar de los ojos miopes con lentes de contacto,
las pieles de contrabando,
el estraperlo
de renglones torcidos sin dios,
mis puertas, tus ventanas,
las luces encendidas.
A pesar de las plumas de edredón sin tinta,
de la resurrección de los casetes,
los tamagochis muertos,
los impares y los primos,
las consolas
del cuadro de mandos del olvido.
De Madrid,
del yoga,
los hospitales en el mapa,
los puntos sin sutura.
A pesar de los interruptores
que me apagan en tu mente y en tu boca,
de las críticas destructivas,
los eres la hostia...
las fotos de las cartas boca arriba.
A pesar de todo.



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