¿Y si se esconde?
¿Y si se oculta sólo?
¿Y si la protegen las paredes de un cañón efímero,
una rúbrica desgastada de agua
y de tiempo?
¿Y si duerme nada más?
Conoceré entonces
la mella en los escalones que asciendo,
el estallido del hueso al caer
como preludio de la lluvia
de nuevo.
Percibo a veces su sombra,
su deslizarse clandestino en las librerías,
en los andenes,
en la tristeza bastarda que gotea,
algunas noches,
desde las fotos.



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