sábado, 13 de octubre de 2018

Un temor no tan ligero

¿Y si se esconde?

¿Y si se oculta sólo?

¿Y si la protegen las paredes de un cañón efímero,
una rúbrica desgastada de agua
y de tiempo?

¿Y si duerme nada más?

Conoceré entonces
la mella en los escalones que asciendo,
el estallido del hueso al caer
como preludio de la lluvia

de nuevo.

Percibo a veces su sombra,
su deslizarse clandestino en las librerías,
en los andenes,

en la tristeza bastarda que gotea,
algunas noches,
desde las fotos.





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