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domingo, 30 de junio de 2019

Nota 1

Las calles etéreas
son un pergamino que se extiende
ecuánime, juzgando mi culpa,
sagaz bajo la vergüenza.

Quisiera ser.

Quisiera ser un cuerpo mineral e inmóvil,
espectador en la quietud
de la inapetencia.

Pero soy.

Tomo el organismo de la borrasca
y soy.

Inamovible en mis lascas,
pecado que adquiere movimiento
en la existencia.

No hay cuchilla
que pueda borrarme.

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