La necesité
como a una hoguera encendida,
como al humo del incienso,
como a una habitación,
como a un libro.
Fue capilla
previa a la revuelta,
altar del vómito como alimento,
reservorio consciente de mi demencia.
Fue.
Fue la ciudad y desconozco,
ahora, las calles
que camina.



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