Soy una cárcel,
un animal esculpido,
me infesta
la imposibilidad del movimiento.
Vosotros camináis,
bebéis cerveza,
sufrís el crecimiento de las uñas,
su naturaleza córnea que se expande.
La voluntad os transfiere acción.
Os miro con ojos de piedra
desde mi cuerpo estanco,
desde mi reja.
A veces os envidio,
otras
duermo.
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sábado, 27 de enero de 2018
Acción absurda en espiral autodestructiva
Con la siniestra ejecución
de un pianista colocado,
abro el armario.
La ropa son los restos,
las sobras de la fecha en que se vistieron
y ahora,
alimaña expulsada
de su agujero,
mi nariz busca,
mis sentidos buscan,
mis manos
buscan.
Como si la tela guardase el tiempo,
como si no me cubriera
esa sábana de luto en el destierro.
de un pianista colocado,
abro el armario.
La ropa son los restos,
las sobras de la fecha en que se vistieron
y ahora,
alimaña expulsada
de su agujero,
mi nariz busca,
mis sentidos buscan,
mis manos
buscan.
Como si la tela guardase el tiempo,
como si no me cubriera
esa sábana de luto en el destierro.
viernes, 26 de enero de 2018
Mis disculpas
Comparece,
cada día,
una esquirla de tiempo
y en ella,
en sus aristas,
afiladas por la erosión del recorrido,
por la indiscreción del vino en la memoria,
compareces, como un reo
que nunca, jamás,
sonreirá en la ejecución de su olvido.
cada día,
una esquirla de tiempo
y en ella,
en sus aristas,
afiladas por la erosión del recorrido,
por la indiscreción del vino en la memoria,
compareces, como un reo
que nunca, jamás,
sonreirá en la ejecución de su olvido.
jueves, 25 de enero de 2018
Ausencia
De casa al trabajo
no piso la tierra,
sólo una lámina inerte
de asfalto y acera,
de túnel,
de vagón,
de hueco entre el útero
y la nada.
¿Cuánto dura el luto
en la boca de la calavera?
¿Cuánto dura?
¿Cuánto
dura?
¿Será su último espasmo
la estampida de una manada de voces
o un susurro conciso,
inapelable,
certero?
¿Redimirá a tu nombre
el instante anterior al olvido?
No comprendo el alfabeto
de los que me rodean
y tú persistes
como un curso seco,
como un desierto con frontera.
¿Dónde estás?
Te me perdiste...
Un resplandor rasgando la ceguera.
Queda dormir,
eso queda.
no piso la tierra,
sólo una lámina inerte
de asfalto y acera,
de túnel,
de vagón,
de hueco entre el útero
y la nada.
¿Cuánto dura el luto
en la boca de la calavera?
¿Cuánto dura?
¿Cuánto
dura?
¿Será su último espasmo
la estampida de una manada de voces
o un susurro conciso,
inapelable,
certero?
¿Redimirá a tu nombre
el instante anterior al olvido?
No comprendo el alfabeto
de los que me rodean
y tú persistes
como un curso seco,
como un desierto con frontera.
¿Dónde estás?
Te me perdiste...
Un resplandor rasgando la ceguera.
Queda dormir,
eso queda.
Hoguera
Son curiosas
las filigranas de humo
del último cigarro de la noche.
Una contorsión gaseosa
sobre mi cuerpo desnudo,
un racimo de aire corrupto
como despedida.
El colchón es duro,
hoy.
Te he visto en fotos de nadie,
que antes fueron mías,
en el taxi,
camino a casa.
Te pienso en papel y no en carne,
te me has deshecho en recuerdo vago
para los sentidos.
¿Qué haré
cuando duermo con la elegía
de un fantasma?
las filigranas de humo
del último cigarro de la noche.
Una contorsión gaseosa
sobre mi cuerpo desnudo,
un racimo de aire corrupto
como despedida.
El colchón es duro,
hoy.
Te he visto en fotos de nadie,
que antes fueron mías,
en el taxi,
camino a casa.
Te pienso en papel y no en carne,
te me has deshecho en recuerdo vago
para los sentidos.
¿Qué haré
cuando duermo con la elegía
de un fantasma?
domingo, 21 de enero de 2018
Habitación
Y te vistes.
Y te largas.
La cintura el péndulo,
la cadera el arco
que marca los pasos,
como quien señala el abismo,
como se mide el tiempo
Y yo crezco,
en una dilatación precisa, crezco.
Se me disloca el cuerpo contra el umbral,
se me salen las manos
de la materia que las contiene.
Me cubro desnudo y enorme
y, más allá de la puerta,
veo los libros,
veo la mesa,
veo la madera, el papel,
veo el silencio.
viernes, 19 de enero de 2018
Sentido común
Si tuviera pulgares,
mi gata se pondría
un sombrero de copa,
visitaría con pasos de funeral,
por última vez,
el arenero.
Dejaría su mierda
enterrada en sílice
como un recuerdo.
Y abriría la puerta
y encendería la luz
de la escalera.
Movería el culo por el portal
con la dignidad de un preso liberado
y, en la calle,
buscaría la pierna del primer extraño
que mereciera la pena.
Si mi gata tuviera pulgares
no necesitaría mirarme
como esta noche
desde la cumbre de la alacena.
mi gata se pondría
un sombrero de copa,
visitaría con pasos de funeral,
por última vez,
el arenero.
Dejaría su mierda
enterrada en sílice
como un recuerdo.
Y abriría la puerta
y encendería la luz
de la escalera.
Movería el culo por el portal
con la dignidad de un preso liberado
y, en la calle,
buscaría la pierna del primer extraño
que mereciera la pena.
Si mi gata tuviera pulgares
no necesitaría mirarme
como esta noche
desde la cumbre de la alacena.
Reptiles
Reptáis.
Se oscurece el cielo
con vuestra insolencia,
con el sopor.
Se os entregó la vida
como la limosna del refugio
y sois los sastres de la ceguera.
Constructores de lo vulgar,
os veo en el metro,
en las áreas de servicio,
en las alcantarillas,
en los supermercados...
¿Para qué las manos
si no os importa tocar?
Reptáis
como el lamento de lo inconcluso.
No siempre os redimirá la ignorancia
de la barriga en tierra.
Se oscurece el cielo
con vuestra insolencia,
con el sopor.
Se os entregó la vida
como la limosna del refugio
y sois los sastres de la ceguera.
Constructores de lo vulgar,
os veo en el metro,
en las áreas de servicio,
en las alcantarillas,
en los supermercados...
¿Para qué las manos
si no os importa tocar?
Reptáis
como el lamento de lo inconcluso.
No siempre os redimirá la ignorancia
de la barriga en tierra.
domingo, 14 de enero de 2018
Tras la visita
Una estría de luz
recorre el callejón,
huérfana, hasta ayer, de existencia.
Y los residentes
con sus máscaras de pared oscura
la observan.
Y el miedo se contorsiona,
y el mañana se retuerce,
y el dolor permanece hambriento
sin su cena.
Un hilo,
apenas un cabello,
irradia como el metal
en el pecho de un ejército.
¿Qué seré al despertar?
Quizá una mancha.
Quizá inerte.
recorre el callejón,
huérfana, hasta ayer, de existencia.
Y los residentes
con sus máscaras de pared oscura
la observan.
Y el miedo se contorsiona,
y el mañana se retuerce,
y el dolor permanece hambriento
sin su cena.
Un hilo,
apenas un cabello,
irradia como el metal
en el pecho de un ejército.
¿Qué seré al despertar?
Quizá una mancha.
Quizá inerte.
sábado, 13 de enero de 2018
97
La noche se quebrará
como una falla inoportuna
y me iré.
Roído por los ratones del tiempo,
con mi cuerpo excavado
como una cantera que fue fértil,
pero que fue.
No guardará el recuerdo mi nombre,
el Dios que me reciba
será el martillo del olvido.
Pero fui.
Fui un ser que digería,
copulaba,
dormía...
Durante un instante
hundí las manos en el barro
y, con ellas,
creé cursos para el agua
en el jardín de mis padres,
se retorcieron de angustia
porque tuve ojos
y me emborracharon
para encalar la madrugada.
Los días son de agua
en una cesta de mimbre.
Me iré.
No hay motivo para la tristeza,
el gigante resultó vulgar
pero gigante.
Y la noche que se quebrará
como una falla inoportuna,
no será un fantasma
ni la muerte,
será una huella caduca,
desarticulada
como las fibras de un papel
calado por la lluvia.
como una falla inoportuna
y me iré.
Roído por los ratones del tiempo,
con mi cuerpo excavado
como una cantera que fue fértil,
pero que fue.
No guardará el recuerdo mi nombre,
el Dios que me reciba
será el martillo del olvido.
Pero fui.
Fui un ser que digería,
copulaba,
dormía...
Durante un instante
hundí las manos en el barro
y, con ellas,
creé cursos para el agua
en el jardín de mis padres,
se retorcieron de angustia
porque tuve ojos
y me emborracharon
para encalar la madrugada.
Los días son de agua
en una cesta de mimbre.
Me iré.
No hay motivo para la tristeza,
el gigante resultó vulgar
pero gigante.
Y la noche que se quebrará
como una falla inoportuna,
no será un fantasma
ni la muerte,
será una huella caduca,
desarticulada
como las fibras de un papel
calado por la lluvia.
miércoles, 10 de enero de 2018
Costumbre
Cualquier costa es el abismo,
el acceso a la boca abierta
de un gigante.
La liturgia consiste,
cada una de las veces,
en la honesta agonía del orgullo
y la fe
en un bocado inmisericorde.
el acceso a la boca abierta
de un gigante.
La liturgia consiste,
cada una de las veces,
en la honesta agonía del orgullo
y la fe
en un bocado inmisericorde.