Y te vistes.
Y te largas.
La cintura el péndulo,
la cadera el arco
que marca los pasos,
como quien señala el abismo,
como se mide el tiempo
Y yo crezco,
en una dilatación precisa, crezco.
Se me disloca el cuerpo contra el umbral,
se me salen las manos
de la materia que las contiene.
Me cubro desnudo y enorme
y, más allá de la puerta,
veo los libros,
veo la mesa,
veo la madera, el papel,
veo el silencio.
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