Lacayos de la estupidez,
seremos castigados
por vuestra servidumbre.
La condena será
el vacío moral,
la pandemia
y la herrumbre.
El hombre como ser absurdo,
como rumor sucio y burdo,
como sombra
del pensamiento.
Sois esclavos.
Sois vasallos.
Postrados ante la falacia episcopal,
ante el martillo tosco
del capital,
ante las pantallas.
Necesitáis los ojos
para comprender.
Seremos castigados
por vuestra servidumbre,
la condena será la muerte
que despierta
en la casa del otro.
Bendecid ya vuestra suerte,
sé que el precio,
siempre,
os sabe a poco.



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