sábado, 21 de mayo de 2016

Lázaro

Vengo de la oscuridad,

del inframundo,

de las aristas de roca.

Vengo
de enjuagarme la boca
en ácido de digestiones
de basura intracraneal.

Vengo de callejones,
de tercas mutilaciones de pensamiento,
de llorar
aparcado en cualquier aparcamiento
de un vil centro comercial.

Vengo de la caída y del lamento,
del empacho del cemento
de esta maldita ciudad.

Vengo
en mi segundo advenimiento,

coño…

no me queda nada mal.


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