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miércoles, 27 de abril de 2016

Madrastra

Madrid es mi madre paria
la barriga hinchada que gesta
mis pesadillas,
el flujo espeso y caliente
que riega mi coito ritual,

diario,

unipersonal,

con el pavor.

Es la escena,
es el telón,
enferma de violadores,
de escoria y de trovadores.

Enferma de mí.

Yazgo desmembrado
en sus vertederos.

Madrid despierta,
desnuda y carcelero,
vomitada cada puerta,
cada asiento,
cada tren.

Madrid es mi madre paria,
mi lugar,
mi cadena epistolar con la existencia.

Es mi furcia, mi ramera,
casi nunca a la primera,
yo su indigno pagador.

Esa será, sin rencor,
su más profunda y odiada
penitencia.

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