Hace un puñado de
días
me lo persigue
una sombra,
de ésas que poco
se nombran,
de ésas de
antología.
Flequillado
desconsuelo,
mártir de la
abogacía,
habitante de
barras en celo,
solo o en vil
compañía.
El tipo con más
talento,
y no es una
simple opinión,
de los que me dan
el sustento
de los verbos de
aguijón.
Espero aún esa
oda
que prometió a la
almorrana,
su bilis contra
la moda,
la muerte de su
desgana,
la castración del
lamento
de un pasajero
momento
de neblina por
mañana.
Morirán las
vacilaciones
de este tipo
nacarado,
pues le sobran
los cojones
y aquí el menda
anda a su lado.
Aunque haga un
puñado de días
me lo persiga una sombra,
de ésas que poco
se nombran,
de ésas de
antología.
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