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miércoles, 27 de abril de 2016

Nana a la pena de Skanderberg

Hace un puñado de días
me lo persigue una sombra,
de ésas que poco se nombran,
de ésas de antología.

Flequillado desconsuelo,
mártir de la abogacía,
habitante de barras en celo,
solo o en vil compañía.

El tipo con más talento,
y no es una simple opinión,
de los que me dan el sustento
de los verbos de aguijón.

Espero aún esa oda
que prometió a la almorrana,
su bilis contra la moda,
la muerte de su desgana,

la castración del lamento
de un pasajero momento
de neblina por mañana.

Morirán las vacilaciones
de este tipo nacarado,
pues le sobran los cojones
y aquí el menda
anda a su lado.

Aunque haga un puñado de días
me lo persiga una sombra,
de ésas que poco se nombran,
de ésas de antología.


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