sábado, 25 de julio de 2015

Víspera de carretera

Nunca supe distinguir orillas de cunetas, por eso acabo tantas veces cubierto de barro, por eso nunca he terminado de aprender a nadar.

Por eso, sólo por eso, podías reírte cuando te contaba que soy incapaz de abrir los ojos debajo del agua.

Y Madrid es un acuario.

Y da la casualidad de que los respiradores de segunda mano tienen fugas cuando me dan oxígeno en los bares, y todas esas esquinas siguen estando ahí, como si las putas fueran ellas. 

Por favor,

déjame en paz,

y de una vez,

hacer las maletas.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.