existes en otro lugar.
quizá en la biblioteca,
dándote de hostias con todos esos exámenes
que quizá te provoquen
ahora,
esta tarde,
el sudor que deberías enjugarte
en las costuras nuevas de este colchón.
o quizá fuera cierto,
y alguna vez fue culpa mía,
y ya no suspendes nada,
excepto a mí,
a mis cuadernos,
y a mis putas ganas de seguirte el rastro,
de meter mi nariz en tus toallas
justo después
de secarte conmigo poscoito
los restos de todos tus miedos.
existes en otro lugar,
te he olido por las calles
como un perro.



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