Manuscritos los pies,
embarradas las uñas,
discurro
la ciénaga donde orináis,
arcángeles de la escoria.
Me oculto vecino
en vuestras calles.
Si no fuera
por su mano recta,
su esquina mellada,
su tacto su hoguera,
dormiría.
Manuscritos los pies,
embarradas las uñas,
discurro
la ciénaga donde orináis,
arcángeles de la escoria.
Me oculto vecino
en vuestras calles.
Si no fuera
por su mano recta,
su esquina mellada,
su tacto su hoguera,
dormiría.
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