Se marchitan los cuerpos que abracé
reclinados en las fachadas.
Les veo al pasar,
les veo
hemorragia de tejidos
en un telar de inconsciencia.
Aparece la sal
cubriendo los ojos,
el destierro
como el meado de los perros
en las esquinas.
Sabe la sangre
al hierro que atraviesa
todos mis costados.
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