sábado, 20 de julio de 2019

Tenaz

Son ahora de humo,
de niebla,
las manos que te tocan.

Se ven tan pequeñas
desde mi exilio,
desde esta altura inquieta
que me marea tanto.

Recurro a la cerveza
para mantenerlas difusas
o a cuerpos que jamás 
me han visto
o a zapatos que no pisarán

conmigo

mañana.

Qué terco el monstruo
que me persigue,
que me respira tu nombre,
incansable,
junto al cuello.








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