La última vez que quise
enraizaba la hiedra en mis cimientos,
el tiempo era verde,
formaba alineado el invierno.
Y yo despertaba
engalanado para el duelo,
las calles eran anchas,
los pechos de cemento,
la sangre en los cuarteles
esperaba.
La palabra fue el sustento
la última vez que quise,
tan extraño,
tan ajeno.



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