Esa mujer,
miradla,
camina apoyada a las paredes
por el miedo a lo oscuro de la espalda.
Se mueve lenta,
espaciada.
Se le melló el puñal en la última trifulca,
en el puchero ingrato
de la madrugada.
Miradla.
Una detonación de lana
le voló los pies, pero miradla
apoyada a las paredes
por el miedo oscuro de la espalda,
ella camina.
Miradla.
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