Echarás de menos caminar invisible
El austero paso, tan callado, de las fachadas
La desnudez de la transparencia
Cuando te atraviesa la luz
Al tiempo que las miradas.
Echarás de menos
Esta ropa de soledad que no se mancha,
Colgada allá en la percha,
Igualita que la piel, cada mañana.
Y añorarás la calma
Cuando alguien te reconozca.
Pero no hoy.
Hoy beberás una cerveza
Que llegó como el remedio hasta tu casa
Porque se ha muerto la Arminda
Y se ha muerto la Arminda entre las páginas,
Y llegaba el tren a Tirso,
A tu parada,
Y tocaba caminar,
Y Madrid no anda de luto
Sino mansa.
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