No acierto con el estribo
en madrugadas como esta.
No existe el camino marcado,
el camino terco,
el ser dogmático de los muebles.
Miro a mi alrededor
y todo me observa
expectante.
¿Qué harás con el tiempo?
Me bebo la contingencia
en una copa de Mahou
que me acoge el vino de reserva
y de la tienda de la esquina.
Me tiemblan las tripas de recordarte.
Es hora de dormir.
Quizá no debiera.
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