Tengo fotos inmensas
de un cementerio
a las afueras de Génova.
Allí,
solo,
sufrí la voluntad de lo inerte,
el cómo miran los panteones,
el cómo la gloria
necesita defenderse
de la vegetación.
Afuera, Madrid retiene sus calles
como si no entendierais
que lo eterno
es sólo la esencia de lo muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario