En agosto de 1.984,
mientras ganábamos la plata de Los Ángeles,
plata transatlántica distorsionada en el transistor,
miraba la calle
desde el cuarto piso de mis abuelos.
En el balcón ellos,
yo,
calor,
noche
y dos jaulas con jilguero y canario,
de ésas con aquella pieza blanca,
colgada de un alambre,
para afilarse el pico.
A mis siete años
les escuchaba cantar cada mañana,
como hoy,
en una calle de Vallecas hacia el trabajo.
No consigo recordar cuándo desaparecieron.
Son,
simplemente,
y dejan de ser en mi cabeza.
El camino, supongo,
y las derrotas de la memoria.
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lunes, 30 de octubre de 2017
jueves, 26 de octubre de 2017
Cuando velaba
Hubo noches de recuento,
de letanía de víctimas,
de mantra del fracaso.
Se acercaban,
con sigilo mentiroso, los almendros,
el Dyc caliente y con coca,
la leche al cazo y al fuego.
Eran noches de protesta,
de revolución caótica,
de mezcla de razas de recuerdo,
todos con su puño en alto,
descompuesta la piel, y en la muñeca
los restos de la tierra del entierro.
Sintra,
Madrid,
el miedo,
La Laguna,
los ojos,
los nudillos,
las benditas piedras de Staglieno...
Fui madrugadas de cadalso,
madrugadas de escritores muertos
y barras de mierda
en bares de mierda,
y febreros,
también hubo febreros,
y septiembres de patria y lluvia
a la salida del metro.
Fueron noches que dormían en la paz
de la litrona y el cuento,
pero ya no.
Se me instaló en la boca la derrota
y yo ya no busco más
porque no encuentro.
de letanía de víctimas,
de mantra del fracaso.
Se acercaban,
con sigilo mentiroso, los almendros,
el Dyc caliente y con coca,
la leche al cazo y al fuego.
Eran noches de protesta,
de revolución caótica,
de mezcla de razas de recuerdo,
todos con su puño en alto,
descompuesta la piel, y en la muñeca
los restos de la tierra del entierro.
Sintra,
Madrid,
el miedo,
La Laguna,
los ojos,
los nudillos,
las benditas piedras de Staglieno...
Fui madrugadas de cadalso,
madrugadas de escritores muertos
y barras de mierda
en bares de mierda,
y febreros,
también hubo febreros,
y septiembres de patria y lluvia
a la salida del metro.
Fueron noches que dormían en la paz
de la litrona y el cuento,
pero ya no.
Se me instaló en la boca la derrota
y yo ya no busco más
porque no encuentro.
martes, 24 de octubre de 2017
Mensaje figurado y en quincena pesimista para el ínclito David Sevilla
Éramos,
fuimos,
cachorros de la incertidumbre,
del aula de tiza y cruz,
de la cancha,
de las jaulas.
Y yo le temo al tiempo, compañero,
y a sus decapitados,
a la bandeja,
a la plata,
al no ser todavía.
He vuelto a la ciudad
como quien caza un recuerdo.
Soy,
seré,
un veterano precoz
que se diluye en las avenidas,
que las mancha,
que persigue.
Éramos ideólogos de la huida
y cuando no hubo celda, hermano,
sólo fuimos hombres.
domingo, 15 de octubre de 2017
Metamorfo
Por un talud de olvido,
con su ángulo tan cruel,
ruedan mis máscaras
de barro compacto.
Ceniza del que he sido.
Mudo la piel en tierra
como quien se desprende
del terreno pisado
y soy un nuevo extraño
para ti.
con su ángulo tan cruel,
ruedan mis máscaras
de barro compacto.
Ceniza del que he sido.
Mudo la piel en tierra
como quien se desprende
del terreno pisado
y soy un nuevo extraño
para ti.
jueves, 12 de octubre de 2017
Utopía
Si la pared adquiriese movimiento,
se despojara de sus cuadros,
de sus fotos,
sus espejos,
si dejase de ser piedra, tan inerte,
y proclamase la revolución
de lo estático,
si un día participase, al fin,
del tiempo
y, de pronto, fuese gas
y clamara por sus hijos, por el pan,
por la sed, por un colchón,
por pensamiento...
Si le diera por sentir y despertara
como un gorrión pardo
con las venas de cemento,
moriría entonces la ciudad,
moriría bien
para que crezca el pueblo.
se despojara de sus cuadros,
de sus fotos,
sus espejos,
si dejase de ser piedra, tan inerte,
y proclamase la revolución
de lo estático,
si un día participase, al fin,
del tiempo
y, de pronto, fuese gas
y clamara por sus hijos, por el pan,
por la sed, por un colchón,
por pensamiento...
Si le diera por sentir y despertara
como un gorrión pardo
con las venas de cemento,
moriría entonces la ciudad,
moriría bien
para que crezca el pueblo.
domingo, 8 de octubre de 2017
Blues contemporáneo
Consume, Ser.
Consume
sillas basura,
café basura,
ciudades basura,
noticias basura,
costados basura.
Consume
poesía basura,
Ser.
Consúmete.
Consume
sillas basura,
café basura,
ciudades basura,
noticias basura,
costados basura.
Consume
poesía basura,
Ser.
Consúmete.
Videncia
Tengo un objeto en la barriga.
Ha de ser piramidal
por la insistencia de sus pinchazos.
También azul,
de un azul profundo de certeza,
como un cobalto
o una escalera.
Apenas me llega su luz
a atravesar la dentadura.
Y rasga mis órganos
y mi placenta,
tan piramidal
y tan azul
como de certeza.
Ha de ser piramidal
por la insistencia de sus pinchazos.
También azul,
de un azul profundo de certeza,
como un cobalto
o una escalera.
Apenas me llega su luz
a atravesar la dentadura.
Y rasga mis órganos
y mi placenta,
tan piramidal
y tan azul
como de certeza.
viernes, 6 de octubre de 2017
Para Ynuk (in memoriam, siempre).
Ahora no eres más que un susurro,
¿quién lo iba a decir?
Un hormigueo leve en el subsuelo,
ese movimiento residual del aire
ocupando el espacio
después de la marcha de un cuerpo.
Pero alguna noche,
compañero,
recuerdo tus orejas
tiesas como un mástil de galera,
como tu camino recto hacia la muerte,
la tarde que pisaste el mar.
La nostalgia
vive en la penumbra.
¿quién lo iba a decir?
Un hormigueo leve en el subsuelo,
ese movimiento residual del aire
ocupando el espacio
después de la marcha de un cuerpo.
Pero alguna noche,
compañero,
recuerdo tus orejas
tiesas como un mástil de galera,
como tu camino recto hacia la muerte,
la tarde que pisaste el mar.
La nostalgia
vive en la penumbra.
domingo, 1 de octubre de 2017
Espectro
Se me destripa el vientre
como un cañón bajo el glaciar,
congelado de años,
cuando te me apareces.
Esperas
mi guardia baja,
mis puños
a la altura de la cadera,
mis antebrazos
impolutos.
Y ahí llega aquel invierno
y el mechón
y el pelo completo, la cabellera,
y los pasos
con eco de memoria,
como si Madrid fuese una caverna,
un desfiladero.
como un cañón bajo el glaciar,
congelado de años,
cuando te me apareces.
Esperas
mi guardia baja,
mis puños
a la altura de la cadera,
mis antebrazos
impolutos.
Y ahí llega aquel invierno
y el mechón
y el pelo completo, la cabellera,
y los pasos
con eco de memoria,
como si Madrid fuese una caverna,
un desfiladero.
Habeas corpus
Se me secó el estigma,
¿qué soy yo
con las muñecas completas?
Se me pudrió la sangre seca,
¿qué soy yo
sin penitencia?
¿qué soy yo
con las muñecas completas?
Se me pudrió la sangre seca,
¿qué soy yo
sin penitencia?
Erupción
Romperé
esta cárcel de costillas
en una detonación descomunal,
creceré como el magma que se desliza
y seré roca oscura
cuando me sumerja.
La contención será entregada
en una noche tibia
como el otoño sin hojas
de Madrid
y yo seré roca oscura,
sumergida.
esta cárcel de costillas
en una detonación descomunal,
creceré como el magma que se desliza
y seré roca oscura
cuando me sumerja.
La contención será entregada
en una noche tibia
como el otoño sin hojas
de Madrid
y yo seré roca oscura,
sumergida.
Habitación cerrada
No escucharé,
ya no existe,
mi bicicleta roja.
Ya no existe mi cantimplora
de las aventuras cerca de casa.
No está.
Ni los almendros,
ni la calle como de grava.
Me asfaltaron la niñez,
pasan
con sus coches
de nuevo siglo,
¿Dónde está
mi esponja
del sudor perdido,
del sudor añejo?
¿Dónde está la esponja
que me lavaba?
ya no existe,
mi bicicleta roja.
Ya no existe mi cantimplora
de las aventuras cerca de casa.
No está.
Ni los almendros,
ni la calle como de grava.
Me asfaltaron la niñez,
pasan
con sus coches
de nuevo siglo,
¿Dónde está
mi esponja
del sudor perdido,
del sudor añejo?
¿Dónde está la esponja
que me lavaba?
Visita
La ausencia es una voz que clama,
un incisivo que incide
en la carne como un martillo
cubierto
de óxido.
Pam,
pam,
pam.
Llama a tu puerta de madrugada.
¿Vas a abrir?
¿Prefieres la Nada?
un incisivo que incide
en la carne como un martillo
cubierto
de óxido.
Pam,
pam,
pam.
Llama a tu puerta de madrugada.
¿Vas a abrir?
¿Prefieres la Nada?
Pardo
Hace tiempo me puede la muerte,
la inconsistencia.
Y cuando miro,
cuando retomo,
no puedo ver
más que un oso,
bestial,
pardo
y sucio,
de presente.
Me acabo de encalar
en las paredes del olvido
y soy blanco
y sucio
de presente.
la inconsistencia.
Y cuando miro,
cuando retomo,
no puedo ver
más que un oso,
bestial,
pardo
y sucio,
de presente.
Me acabo de encalar
en las paredes del olvido
y soy blanco
y sucio
de presente.
Súplica
Es el tiempo
un esqueleto, un fantasma
que nos deja ver
a su través.
Y en sus cuencas de calavera,
en su mirada vacía,
en su mirada de cueva,
amontonamos la leña
para la hoguera.
No consigo calor
sin sus miembros.
Soy esclavo,
soy
marioneta,
el final del hilo
de sus falanges de calcio.
Líbrame, madre,
del tiempo,
congela el avance,
déjame quedarme.
Déjame
quedarme.