Aparece el cúbito,
el radio,
la muñeca,
aparece también la mano entera
con su fractura de labor
como instrumento sucio
de la conciencia.
Baila sobre el papel, se contonea,
se necesita sólo el volver
para que vuelva.
Era oscura
allá en su madriguera,
era un lacio amasijo que suda,
era la lujuria
del que espera.
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