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lunes, 29 de mayo de 2017

Telón

Seguiré aquí,

dijo.

Había llovido en el camino
y apoyé la espalda,

noqueada, 

insomne,

en aquella pared húmeda

y fría,

como el sexo del exilio.

Miraba
el barro de sus botas.

Anhelaba
el barro de sus botas.

Seguiré aquí,

dijo,

y sonó a pasado infinito,
a llano inmenso y estéril.

Por supuesto,


mintió.

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