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lunes, 8 de mayo de 2017

Bipedestación

Sigo en pie,
erguido sobre las brasas.

Mi cuerpo firma con huellas de carbón.

Sigo en pie,
ensartado en el metal frío de la memoria,
con el estómago cuarteado.

Escucho la voz de la ciudad,
nigromante lascivo que te dibuja

porque te ve.

Escucho.

Me pide que me yerga, 
que no ha llegado el tiempo de la clemencia
ni del olvido.

Te ve.

Y yo sigo en pie,
con el cielo roto de diluvio,
erguido bajo la ceniza de los nombres.

En pie.



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