Escribe, monstruo silente,
deja salir la rabia,
no estrangules las palabras
antes del primer boqueo,
del primer oxígeno
en el pulmón,
antes
de la garganta abierta.
Serán larvas,
te tunelarán las entrañas,
el sol
no se asomará a sus galerías.
Nunca.
Escribe,
bestia silente,
que les sangren los ojos con la verdad,
que la pupila sea
la entrada de la caverna.
Enciende las hogueras.
Ilumina la noche.
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