Pages

jueves, 2 de febrero de 2017

Lactancia

La calle es una llaga de penumbra
que desangra la ciudad.

He de entrar.

Oigo gritos a la espalda,
el látigo bífido del tiempo.

Estalla.

Golpea.

La carne se tensa
para recibir el castigo.

He de entrar.

La oscuridad protege a sus hijos,
los amamanta,
les da calor...

¿Verdad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario