La calle es una llaga de penumbra
que desangra la ciudad.
He de entrar.
Oigo gritos a la espalda,
el látigo bífido del tiempo.
Estalla.
Golpea.
La carne se tensa
para recibir el castigo.
He de entrar.
La oscuridad protege a sus hijos,
los amamanta,
les da calor...
¿Verdad?
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