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domingo, 25 de septiembre de 2016

Retiro

Acunada la garganta por los violines del tango, 
desistiremos por un rato de la furia.

Apoyaremos la espalda,
los dientes y el fango
en el cojín espeso de la rendición.
Cambiaremos las plumas y el gallo
por el exilio y la tinta,
la trinchera impaciente,
la bayoneta,
por una mano que tiembla y que pinta,
que sangra de letargo y estigmas, 
de muerte,
de miedo, 

de líneas.

Acunada la huida por los violines del tango,
desistiremos por un rato de la lluvia.

Tendremos un techo,
una alfombra,
una habitación con tablero
de casillas rectas y blancas 
como la sombra.

Morirá el rey 
a los pies de los caballos,
escupiremos la corona sólo por un rato
y mañana al frente,
al frente bien armados,
no vaya a ser que el pelotón 
dude algún día 
que el desertor


sigue siendo un mal soldado.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Epicteto

“No eres más que una pobre alma,
que arrastra un cadáver.”

Lo dijo Epicteto.

Lo medita en sus Meditaciones
Marco Aurelio.

Página cuarenta y siete.

Taurus.

Segunda edición.

Año dos mil quince.

Seis euros con noventa y nueve céntimos.

“Blood on the tracks” duele
desde uno de esos discos de La Metralleta
que traduce los títulos en la contraportada.

Año mil novecientos setenta y cinco.

Doce euros.

Cerveza.

Tabaco.

Y una vela.

“No eres más que una pobre alma,
que arrastra un cadáver.”

Abro la ventana.

Este salón
apesta a mausoleo.


sábado, 3 de septiembre de 2016

Contemplación

Soy un extraño en la casa de mi hermano,
soy una presencia etérea pagando el pan.
Mi mano de ectoplasma, aparentemente sólido,
transporta la ropa del trabajo a la lavadora.

Soy multidimensional,
el tiempo no me afecta
pero mi estructura se resiente,
sólo es acero y hormigón,

cimientos,

ladrillo.

Soy un extraño en la casa de mi hermano,
sentado en sus bordillos,
fumando su tabaco.

Soy la digestión del cuerpo que me encierra,
hasta que llegue a la cama,
hasta la tierra.