tan psicoanalistas,
con vuestras batas blancas,
síntoma de la enfermedad que se os come,
pálidas,
falsas,
como el traje nuevo del emperador.
Ahí estáis,
pontificando estupideces,
salándolas con esa pizca de rencor,
haciendo de cada bocanada,
un trámite de la muerte,
un maldito estertor.
Tranquilos,
ignorantes,
como perros en mitad de la eutanasia,
os estáis quedando dormidos
y en cambio
os permitís etiquetas
como si pudierais no ser pienso
para moscas y gusanos
en la próxima cuneta.
Vosotros
me señaláis con los mismos dedos
con que violáis la tinta
anotando en las agendas.
Jodidas momias sin vendas...
Ahí estáis,
tan psicoanalistas,
tan embatados,
tan payasos sin juguetes rotos.
Vosotros,
cabronazos,
vosotros
sois los locos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario