faquir de tu distancia,
de la cama de clavos de tu ombligo,
de tus besos de sable atravesando la garganta,
del sofá donde te duermes después de comer
a no soñar conmigo.
Te alquilo el masoquismo consentido por la piel,
si me cambias mariposas por espinas,
si ensuciamos de cariño a orgasmos
las lunas de miel,
y somos putas monógamas en cada esquina
de esta maldita ciudad,
cobrando amor en papelinas
de polvos de jadeos sin morfina.
Se me paran los relojes cada vez que te me encoges,
no me jodas con nostalgias,
ven conmigo a ver el mar,
la vida en los suburbios
me la pagas
con un puñado de pelitos rubios,
tuyos,
en la funda de la almohada.
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