Ella es espiral,
cuando hablamos me dispersa,
me coge de la mano en curvas cada vez más abiertas,
y yo,
a veces,
simulo una protesta,
pero no puedo aguantarme la risa.
Ella es espiral,
y me encanta cómo el mundo se aleja de nosotros
mientras ella va creciendo
y me lleva,
y cómo los camareros
desbordan la cerveza cuando me sonríe en la barra,
y me envidian,
y yo me meto en una pecera con ella.
Y cuando me toca
se convierte en huracán,
nos vacía las calles, se traga el tiempo,
nos estira la piel,
y somos niños disfrutando la tormenta,
nos mojamos los tobillos, las muñecas,
y bailamos hasta quedarnos dormidos.
A veces se queda en silencio,
y me mira,
y yo trato de aprenderla,
y pienso que al final
cometí un error fatal
al no estudiar astronomía.
Ella es espiral,
y yo no quiero que se estire,
porque yo,
como Lizano,
odio las líneas rectas.
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