hay noches de febrero
que no deberían amanecer,
y un malasaña y un argüelles
descarados
que se acuestan a mi lado
levantándole la falda a la memoria.
hay tercios de mahou
que le ponen tu nombre a mis recuerdos,
y poemas que respiran
si los estás mirando,
tan flacos,
tan hambrientos.
hay calles a la deriva
por ese madrid de las princesas
después de todas las cervezas,
justo antes
de las despedidas.
y hay esquelas del pasado
decorando tu portal.
hasta un beso encarcelado y una bala
en la frente del olvido,
y dos sístoles urgentes bombeando cerezos en flor,
y también está el sonido
de tus pasos paseando escaparates,
y el maldito disparate
de tenerme que marchar.



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