Ella me pregunta el color del cielo
cuando atardece Madrid por mis calles,
yo odio la distancia y sus detalles,
mi lluvia me lo esconde, no es consuelo.
Me atardece Madrid con nubes grises,
en mitad de este febrero y su martes,
leyendo cada una de las partes
que le desnudaría... más dos bises.
Se me ocurre pedir que venga a verlo,
que envagone en un tren sus propios ojos,
que estoy harto de bragas de estraperlo,
que quiero que recoja mis despojos,
mis sábanas no saben esconderlo
y los cielos aquí... así... son rojos.



0 comentarios:
Publicar un comentario