No es tarde.
Aunque parezca que todo el hielo de tus copas amanece sobre los coches
y creas que nunca más habrá sudor
ni carne sin sujetador en el asiento de atrás,
aunque las palabras se te ahoguen en los pulmones
y se mueran en vez de gritar.
Aunque casi nunca quede espacio
y las páginas estén en blanco…
Sólo porque las páginas están en blanco
puedo empañar los cristales de tu habitación,
construir un nido entre tus piernas
con las ramas secas de cada uno de tus fracasos.
Puedo,
incluso,
olvidarme de las metáforas y los adjetivos de gala,
dejar de maquillar el deseo a polvos sin base
y desmaquillarte a duchas calientes,
que es lo que me apetece.
Lo que me apetece…
arrancarte una noche de tu calle con premeditación
y que le jodan a la universidad
y a tus padres,
a tu distancia y a ti,
y al futuro ese que se descojona cuando te ve llorar,
y a mí
esperarte.
No se te ocurra decirme que es tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario