Cuando despierte,
cuando los gatos se acicalen
elegantes a la puerta del baño,
cuando afile de nuevo la basura
el alba de las ratas
y arraigue lo enquistado
en la humedad de los jardines...
Cuando despierte,
cuando estirados regresen
los tachones, cuando
se deshile de noche el pergamino
marcharé
sobre la ciudad hasta tu puerto,
sobre la barbarie hasta tu cuerpo,
verdugo innegable que duda
tras la ejecución.



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