Amartilla la noche su revólver,
convoca ensimismada
ejércitos de sal,
se viste con mi ropa
en los armarios,
decide,
siembra,
reclama inhabitable
a la ciudad.
viernes, 21 de febrero de 2020
miércoles, 19 de febrero de 2020
Nota estructural de lo sucedido
Vive en rincones oscuros,
me espera, bulle,
mientras no habito
estas paredes.
Alimenta mi raíz
con su hablar viscoso
cuando regreso.
Sólo la calle
dormita libre de su lenguaje,
de su peso inerte,
de su paciencia de cobre.
me espera, bulle,
mientras no habito
estas paredes.
Alimenta mi raíz
con su hablar viscoso
cuando regreso.
Sólo la calle
dormita libre de su lenguaje,
de su peso inerte,
de su paciencia de cobre.
Nota inconsecuente
Inapreciable habitante de las ventanas,
cachorro de lo que pretendí,
inacabado espectador,
me protege el cristal
mientras me alimento.
cachorro de lo que pretendí,
inacabado espectador,
me protege el cristal
mientras me alimento.
Nota descriptiva del pesar de la rutina
Me siento en el ajetreo de los vagones,
miserable ante el tiempo.
Sucede a mi alrededor vuestra presencia,
la agonía exigente del martes,
los ojos apurados,
las manos que se duermen.
Vuelvo a casa
y este tren es un dragón sin vientre.
Será la fecha la que me digiera,
la que acicale con mis huesos
la grieta oscura
que le vive entre los dientes.
miserable ante el tiempo.
Sucede a mi alrededor vuestra presencia,
la agonía exigente del martes,
los ojos apurados,
las manos que se duermen.
Vuelvo a casa
y este tren es un dragón sin vientre.
Será la fecha la que me digiera,
la que acicale con mis huesos
la grieta oscura
que le vive entre los dientes.
Nota recóndita
Me dirijo al ocaso,
jinete a contraluz.
He perdido mi tiempo
inclinado.
Me contraigo
bajo el peso de los altares
que adoré.
Menguaré diligente
hacia el cristal
y hacia la nada.
jinete a contraluz.
He perdido mi tiempo
inclinado.
Me contraigo
bajo el peso de los altares
que adoré.
Menguaré diligente
hacia el cristal
y hacia la nada.
Nota no numerada. Innumerable.
Hora muerta,
sexo mineral
como de piedra,
frígida entrepierna
que entierra de desierto
la vulva universal.
Madrid muerta,
espigón del suicidio
de mis mareas,
sudario,
nube espesa
henchida de esperma.
Luis muerto,
vago peatón
en el filo del mundo,
gatos con ojos de exilio,
de cobardías,
paredes
de dormitorio.
sexo mineral
como de piedra,
frígida entrepierna
que entierra de desierto
la vulva universal.
Madrid muerta,
espigón del suicidio
de mis mareas,
sudario,
nube espesa
henchida de esperma.
Luis muerto,
vago peatón
en el filo del mundo,
gatos con ojos de exilio,
de cobardías,
paredes
de dormitorio.
Nota centésimo séptima
De dónde viene ese alarido
si no es de la tumba en que te retuerces,
la cueva miserable,
el mármol.
Clamas desde el secreter
donde finjo tu muerte,
Tártaro
enfoscado de cabezas, cada una
con su palabra.
si no es de la tumba en que te retuerces,
la cueva miserable,
el mármol.
Clamas desde el secreter
donde finjo tu muerte,
Tártaro
enfoscado de cabezas, cada una
con su palabra.
Nota quincuagésima. Madrid.
Retorno a los ojos de hueso
del invierno,
a la escalinata pobre
en la cama del enfermo,
al afán de tierra del desplazado,
la oleada, la esfinge,
la pared donde orina el perro
a la puerta del mercado.
del invierno,
a la escalinata pobre
en la cama del enfermo,
al afán de tierra del desplazado,
la oleada, la esfinge,
la pared donde orina el perro
a la puerta del mercado.
miércoles, 12 de febrero de 2020
Invidencia
He perdido la visión,
se me volvió el bosque
como de hierro
y ya no visten su abrigo
las palomas grises
ni gotean los balcones
más líquido que la ceguera.
Me cerca lo vulgar
como a una legión que se vence,
que se encorva hasta casa
atravesando los parques y miente.
Tiene la ciudad
imagen de vertedero,
de estación a término,
de andén y de esparto,
de febrero.
miércoles, 5 de febrero de 2020
Nota arrogante de naufragio propio
Ya no observo tu marcha
sobre el tiempo.
No te escucho ya.
Te tumbarás gastada
en cualquier pensión,
las tibias de madera mordidas
por la carcoma
alguna noche.
Sentado en la letrina de los días
estará tu cuerpo,
envejecida la presencia que me contuvo,
sucia la planta de los pies,
desgastada la frente por el camino.
Te veo,
esquirla afilada del nombre,
terca multitud que me rechaza,
te veo
como de papel.
sobre el tiempo.
No te escucho ya.
Te tumbarás gastada
en cualquier pensión,
las tibias de madera mordidas
por la carcoma
alguna noche.
Sentado en la letrina de los días
estará tu cuerpo,
envejecida la presencia que me contuvo,
sucia la planta de los pies,
desgastada la frente por el camino.
Te veo,
esquirla afilada del nombre,
terca multitud que me rechaza,
te veo
como de papel.
Con la tecnología de Blogger.


