Miserable
como un harapo vestido
en vuestra fiesta, me presento.
Curvo de existencia,
tiznado,
me cubro de un negro evidente.
Atento,
observo las chaquetas,
la vestimenta que os oculta.
Ajeno,
espectador de lo inadmisible,
externo a la danza,
cierro los ojos,
inadvertido.
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