Como enajenado vuelvo,
irresponsable mártir,
a tu suburbio.
¿Por qué?
Está callado Madrid,
duerme la existencia,
agitan los cuerpos que ignoro
sus manos
sobre el abismo.
Y tú regresas con el silencio,
inesperada,
muestra de la traición ebria
de todo lo inconcluso.
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