Miserable ciudad
la que contemplo,
erial de avenidas,
de callejas,
de esquinas
distantes de la presencia.
Ha llovido.
Se eleva el rumor
de un puñado de gotas
de mármol.
¿Dónde estás?
Pesa tanto Madrid
en una espalda.
Hormigón y nácar
de boca cansada,
de diente.
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