Grandes capos de la letra
se han atrincherado en mi redil,
exigen
mi culofacturado producto,
amenazan
con desalicatarme el baño,
adecentar la casa,
premiarme una novela.
Pero resisto.
No permitiré
que una mano que no es mía
esparza mi inmundicia con cubierta
elegantemente
negra.
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