¿levantan, ahora, el puño
armados de pueblo?
Dientes de hijo bien alimentado
imaginan morder
más allá de la miseria,
calientes desde su refugio,
alejados del metal
y en sus yelmos de histeria
estúpida
se cocina la muerte de la consciencia.
No sois herederos de nada
más que del plato que os alimenta,
plato de guerra enlutada
que desconocéis
y que lucharon
otros.
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