No existe ya tu voz
tranquila en la niebla estanca.
No me alcanza tu sonido
desde hace tanto ya...
He pasado la nostalgia
de una muerte figurada,
cobarde,
como de diente que rasga.
He pisado por calles y oficinas,
por una agonía extraña,
he escapado ya
por otras camas
pero no existe tu voz
ni mi suerte
ni el valor
ni tu garganta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario