jueves, 31 de enero de 2019

A los dedos propios, casi extraños

Mísero aprendiz,
juntaletras agónico,
¿qué se te ha perdido en la noche?

Una voluntad moribunda de rapsodia, ¿quizá?

Costalero manco, tullido,
de una imagen que no te pertenece,
¿hacia dónde caminas?

¿Hacia dónde?

Te persigue la vergüenza
de la inutilidad de tus actos,
la debilidad disimulada de la palabra
que pretendes gritar.

¿Hacia dónde te diriges,
lengua torpe que escribe,
comensal honorable
en los salones del fracaso?
















Pérdida

No existe ya tu voz
tranquila en la niebla estanca.

No me alcanza tu sonido
desde hace tanto ya...

He pasado la nostalgia 
de una muerte figurada,
cobarde,
como de diente que rasga.

He pisado por calles y oficinas,
por una agonía extraña,
he escapado ya
por otras camas

pero no existe tu voz
ni mi suerte
ni el valor
ni tu garganta.




















miércoles, 30 de enero de 2019

Duelo

Sueles dormir
en tu celda de recuerdo,
de constancia en el instante,
bandera abandonada 
de todas mis reyertas.

Pero algunas mañanas de invierno
te rebelas,
pueblo hambriento
que me agota la espalda,
carga de estricto pasado
que se desviste. 

Dime, ¿a quién sirvo hoy?

Camino entre árboles de hielo
y sus calles tienen nombre
y sus gentes tienen nombre,
carcelero con forma de ciudad.

¿A quién sirvo hoy?

Ya no me bato con nadie, aquí,
excepto el espejo
y el abismo.








martes, 22 de enero de 2019

Renuncia

Hace años ya que llegó enero,
con su barniz y su escarcha,
con un paso más bien lento.

Vino cargado,
muy cargado, este invierno
con ese baúl de renuncia,
de brazos que piden,
de alcohol de sexo de celos.

Hace años ya 
que camino como muerto.

Y aún hay días que te sueño
y no me atrevo a mirarte,
con ese vestido amarillo,
delgada como te veo,
jirones de carne los hombros,
bien a la vista los huesos.

Vino cargado,
muy cargado en verdad, este invierno,
con su resaca en los dientes,
con ese adiós tan inmenso,
con ropa de niña terca,


de mujer que aún se está yendo.

domingo, 13 de enero de 2019

Visión

Desperté recostado
en un páramo de cemento y arroz cocido.

Allí estabais,
alimentándoos en las avenidas,
acuclillados.

Comíais con las manos
el alimento insípido del hombre.









sábado, 12 de enero de 2019

12 de enero

Efímero,
un boceto breve que arrojo
y que colapsa,
así intento que sea tu recuerdo.

Cuando retorna, pródigo e ingrato,
abrumador como lo inconcluso,
me encojo,
cohabito los instantes
contra mi voluntad.

Es violenta tu imagen,
tu saliva,
cuando regresa.

Será la furia, supongo,
del fracaso.

Mi España a los cuarenta

Nos asedia la mediocridad,
no encuentro refugio.

Leo,
escribo,
vegeto hasta el atardecer.

No ventilo mi casa,
me embosca, afuera,
la podredumbre.

La gonorrea intelectual
ha vencido.

Cuando toque la tumba
espero que os aproveche el polvo.


Alivio

Acuden raudos como la tormenta,
tronantes,
a recoger la cálida cagada
de sus perrillos al amanecer.

Es la descarga primigenia,
el saludo a la mañana,
la resurrección.

Les observo a la salida del metro,
del portal,
asomado al balcón de mi piso,
de mi útero,
de las paredes que me acogen
flotante.

Enguantados en una bolsa mínima,
sometidos,
humillados,
acunan el desecho hasta la papelera.

Protegidos
e inmaculados.

Es el único modo 
en que soportan la verdad del contacto 
con la mierda.





martes, 1 de enero de 2019

Inevitable

Guardarás como estigma 
una palabra
y te marcharás.

O quizá sea un gesto,
una acción que me descubra,
un girar en los dedos 
con el que te señale.

Durará tu presencia
lo mismo que la ropa que me viste,
nada más.

Nadie permanece
más allá de mi desnudo,
del extraño perfume que segrega
aquello que apenas muestro.
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