Sólo he pedido
un oído inmenso
y, a veces,
si me desbordo,
el esqueleto difuminado de la permanencia.
Te cambio lo convulso,
el sexo en pendiente, imparable,
el café,
las mañanas y el paisaje los cambio,
digo,
por ser un recuerdo en tu bolsillo,
el hilo que deserta de la tela
cuando apremia la compañía
y no hay más que sábanas
o paredes
o cualquier gato reticente
temeroso del vacío, allá,
tumbado en el salón.
No me sirve el haber sido,
el tropiezo sin la demolición,
la circunstancia.
Sólo he pedido la palabra
como el eco de las armas
en la cueva que me viste.
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jueves, 26 de julio de 2018
Reflexiones
Es la felicidad siempre reminiscencia,
un psicotrópico producto.
No es real el tacto
salvo si se le recuerda,
tampoco el pedestal
destacando en alza de la rutina.
No viven las palabras,
tampoco el gesto,
cuando se pronuncian
sino que dejan una marca,
un vacío en la arcilla
apenas indeleble,
un bosquejo para mirar atrás
cuando ya no se sucede.
El ahora no es más que pensamiento
y soledad.
Un estornudo de terror, quizá,
ante otros cuerpos.
viernes, 20 de julio de 2018
Aire
No me estoy ahogando,
en realidad.
Respiro.
Tiemblo a veces con la música,
con una ventanilla,
con una calada,
con un instante de espasmo
más cerca de un gigante
que del terror.
Y descubro algunas noches,
ya ves,
errantes entre un amasijo de palabras
las correctas.
No.
Quizá no me estoy ahogando,
en realidad.
No existirá, quizá, la ropa con que me visto
ni los cadáveres,
no seré
dueño de un abandono legendario
ni el único ser
que teme.
Será una comedia, quizá,
de la que arrepentirse,
solo,
de vez en cuando.
en realidad.
Respiro.
Tiemblo a veces con la música,
con una ventanilla,
con una calada,
con un instante de espasmo
más cerca de un gigante
que del terror.
Y descubro algunas noches,
ya ves,
errantes entre un amasijo de palabras
las correctas.
No.
Quizá no me estoy ahogando,
en realidad.
No existirá, quizá, la ropa con que me visto
ni los cadáveres,
no seré
dueño de un abandono legendario
ni el único ser
que teme.
Será una comedia, quizá,
de la que arrepentirse,
solo,
de vez en cuando.
domingo, 15 de julio de 2018
Arriba
Pasará la erupción de esta noche
como pasa todo,
como el martes,
como las sábanas,
como las fachadas.
¿Qué permanece?
Vuelo como una rapaz invidente,
en círculos,
en la seguridad
de lo previamente trazado.
Desconozco el suelo
más allá de la caída.
Dime cómo me alimento,
las tripas se encogen,
no hay aquí
otra cosa que horizonte,
allá,
dónde sólo alcanza la vista.
como pasa todo,
como el martes,
como las sábanas,
como las fachadas.
¿Qué permanece?
Vuelo como una rapaz invidente,
en círculos,
en la seguridad
de lo previamente trazado.
Desconozco el suelo
más allá de la caída.
Dime cómo me alimento,
las tripas se encogen,
no hay aquí
otra cosa que horizonte,
allá,
dónde sólo alcanza la vista.
Invierno
Existe un músculo que se contrae
por el remordimiento.
Ilocalizable.
Enorme.
Mítico,
tal vez.
Se abre como una flor nocturna,
es un residente de la oscuridad
y repasa conmigo
cada acontecimiento.
Me susurra.
Es mi vida,
mi sucesión,
un artículo de rebaja,
una película ajada por la insistencia.
Si fuera un héroe,
un andamio que sujeta,
podría dormir.
Pero no.
No aspiro ya a ser cimiento
o nutriente de cualquiera,
me basta,
¿puedes creerlo?
Me basta ser un témpano,
el hielo,
el frío de un recuerdo.
por el remordimiento.
Ilocalizable.
Enorme.
Mítico,
tal vez.
Se abre como una flor nocturna,
es un residente de la oscuridad
y repasa conmigo
cada acontecimiento.
Me susurra.
Es mi vida,
mi sucesión,
un artículo de rebaja,
una película ajada por la insistencia.
Si fuera un héroe,
un andamio que sujeta,
podría dormir.
Pero no.
No aspiro ya a ser cimiento
o nutriente de cualquiera,
me basta,
¿puedes creerlo?
Me basta ser un témpano,
el hielo,
el frío de un recuerdo.
Súplica
Con un decoro exquisito
recibo a los invitados.
Salud.
Larga vida,
mi hermano.
Visita mi casa,
abre
los cajones.
Dime qué ves.
Dime.
Es la mirada extraña
la que conoce el motivo.
Habla,
no me dejes solo.
Hace tiempo ya
que me he perdido.
recibo a los invitados.
Salud.
Larga vida,
mi hermano.
Visita mi casa,
abre
los cajones.
Dime qué ves.
Dime.
Es la mirada extraña
la que conoce el motivo.
Habla,
no me dejes solo.
Hace tiempo ya
que me he perdido.
Estéril
Esquivo.
Un gato en la basura al acercarte,
un cruce fugaz en cualquier avenida,
restos de perfume
de aquella mujer.
No me persigas.
No conoces la orilla donde me asomo,
donde me desperezo
y trato de abrir los pulmones
al despertar
ahogado de sueño.
¿Qué conoces de mí
más que la máscara?
No has visto mi piel
ni las huellas de la mula del arado.
Estoy solo aquí,
no crece nada,
un inmenso surco de tierra, quizá,
una humedad primigenia.
Un gato en la basura al acercarte,
un cruce fugaz en cualquier avenida,
restos de perfume
de aquella mujer.
No me persigas.
No conoces la orilla donde me asomo,
donde me desperezo
y trato de abrir los pulmones
al despertar
ahogado de sueño.
¿Qué conoces de mí
más que la máscara?
No has visto mi piel
ni las huellas de la mula del arado.
Estoy solo aquí,
no crece nada,
un inmenso surco de tierra, quizá,
una humedad primigenia.
Abismo
Eres un tiempo latente,
una sombra de suceso
que ha logrado su permanencia.
Un animal de extremidades inmensas,
hambrientas
como de insecto.
Un ser extendido
encaramado a las paredes.
Tan precisa.
Madrid es una ciudad de maletas,
¿las has visto?
Un viaje perpetuo e inexacto
ha infectado a sus habitantes.
Se alejan.
Pero tú permaneces,
con la insistencia de las raíces,
como el roce de tus vestidos
o el tacto de la sandalia
bajo tu pie.
No existe la huida,
no existen las fronteras en lo inconcluso,
no existe el exilio
desde ti.
Es por eso que me sentaré aquí,
ahora,
al límite del balcón,
del abismo sobre la calle,
con una copa de vino
como si me recordaras.
una sombra de suceso
que ha logrado su permanencia.
Un animal de extremidades inmensas,
hambrientas
como de insecto.
Un ser extendido
encaramado a las paredes.
Tan precisa.
Madrid es una ciudad de maletas,
¿las has visto?
Un viaje perpetuo e inexacto
ha infectado a sus habitantes.
Se alejan.
Pero tú permaneces,
con la insistencia de las raíces,
como el roce de tus vestidos
o el tacto de la sandalia
bajo tu pie.
No existe la huida,
no existen las fronteras en lo inconcluso,
no existe el exilio
desde ti.
Es por eso que me sentaré aquí,
ahora,
al límite del balcón,
del abismo sobre la calle,
con una copa de vino
como si me recordaras.
sábado, 14 de julio de 2018
No dormir
Pierdo luz.
Anochezco.
Humillado por la longitud del día,
inquilino a fuerza de mi cuerpo,
de este cuerpo que me lleva,
que deserta,
que apenas me contiene.
Cederé
obediente a la demanda
y apuraré el cigarrillo
y dejaré calentar la cerveza
hasta mañana.
Apagaré el televisor
y me recostaré a esperar
sobre este insomnio de esparto.
Alerta.
Despierto.
Desnudo.
Anochezco.
Humillado por la longitud del día,
inquilino a fuerza de mi cuerpo,
de este cuerpo que me lleva,
que deserta,
que apenas me contiene.
Cederé
obediente a la demanda
y apuraré el cigarrillo
y dejaré calentar la cerveza
hasta mañana.
Apagaré el televisor
y me recostaré a esperar
sobre este insomnio de esparto.
Alerta.
Despierto.
Desnudo.
lunes, 2 de julio de 2018
Letargo
Se coloca en un vértice de silencio la calle
hoy
como después de una hambruna
demasiado sostenida.
No veo televisores
tras las contraventanas,
sólo letargo
y un ir y venir de figuras,
peregrinos de regreso
a un colchón meado,
a una rutina del sueño,
a una vida.
Se anuncia la llave en el portal
con eco de desfiladero,
apto para emboscadas,
tosco de balcones.
Me detengo.
Me giro.
Estoy solo.
Soy una nota arrancada
por un dedo inexistente.
hoy
como después de una hambruna
demasiado sostenida.
No veo televisores
tras las contraventanas,
sólo letargo
y un ir y venir de figuras,
peregrinos de regreso
a un colchón meado,
a una rutina del sueño,
a una vida.
Se anuncia la llave en el portal
con eco de desfiladero,
apto para emboscadas,
tosco de balcones.
Me detengo.
Me giro.
Estoy solo.
Soy una nota arrancada
por un dedo inexistente.